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SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI: TRABAJO 3

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  Por el amor entrañable de Dios os lo pido, hermanos: presentaos a vosotros mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Ese ha de ser vuestro auténtico culto. (Romanos 12:1) William Barclay, el erudito bíblico, nos indica cuál debería ser la mejor manera de traducir este bien conocido versículo de las Escrituras y cómo relacionarlo con el trabajo del discípulo. En su comentario a los romanos escribe:  "Así, pues, dice Pablo, toma tu cuerpo; todas las tareas que debes hacer cada día; toma el trabajo cotidiano de la tienda, la fábrica, el taller, la oficina; y ofrece todo eso como un acto de adoración a Dios... Encontramos ahora algo muy significativo. El verdadero culto, el culto realmente espiritual, es la ofrenda del cuerpo y de todo lo que uno hace diariamente con él, a Dios. El culto verdadero no es la ofrenda de plegarias elaboradas a Dios; no es la ofrenda de una liturgia por noble que sea ni de un ritual. Adorar realmente es ofrecer a Dios la vida de cada día. L...

SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI: TRABAJO 2

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  Dios, el Señor, tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y cuidará. (Génesis 2:15) Como vimos, nuestro Dios trabajó en la creación y continúa trabajando. Es Él mismo quien ha dado al ser humano la responsabilidad de trabajar. En contra de la creencia en ciertos círculos cristianos que el trabajo es un castigo que el Señor impuso a la humanidad como consecuencia de la caída, vemos en este pasaje que para nada es así. La responsabilidad de llevar a cabo una tarea, en este caso colaborar con el mismo Dios en el mantenimiento de la creación, es previa a la rebelión de Adán y Eva; pertenece a ese momento de la historia en que Dios había declarado que todo era bueno. Pero veamos el trabajo en un sentido amplio y no con la mentalidad contemporánea. En muchos círculos éste es considerado únicamente como un desempeño que es compensado -mejor o peor- de forma económica o con especies. En la Escritura estamos hablando de toda acción llevada por el ...

SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI: TRABAJO

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  Para el séptimo día Dios había concluido su obra y descansó el día séptimo de todo lo que había hecho. (Génesis 2:2) No vamos a entender el significado del trabajo y su importancia si no somos conscientes de su origen. Este proviene del Señor. Nuestro Dios es un Dios que trabajó, así es descrito en la Escritura. Porque lo hace, esto nos enseña que el trabajo por definición es algo bueno, digno y honroso. Otra cosa diferente, como veremos más adelante, es la distorsión que de ello hemos hecho los seres humanos, como hemos llevado a cabo con tantas otras de las buenas cosas creadas por Dios que fueron declaradas buenas por  Él. Es más, Jesús declaró en las Escrituras que su Padre continúa trabajando y por eso mismo lo hacía Él (Juan 5:17). Hasta donde sabemos el Maestro pasó, cómo mínimo, un par de décadas de su vida trabajando en el taller de carpintería/albañilería de su padre humano José. Al hacerlo estaba honrando y declarando nuevamente digna la acción huma...

SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI: EN PROCESO

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  No quiero decir que haya logrado ya ese ideal o conseguido la perfección, pero me esfuerzo en conquistar aquello para lo que yo mismo he sido conquistado por Cristo Jesús.     Y no me hago la ilusión, hermanos, de haberlo ya conseguido; pero eso sí, olvido lo que he dejado atrás y me lanzo hacia adelante   en busca de la meta, trofeo al que Dios, por medio de Cristo Jesús, nos llama desde lo alto. (Filipenses 3:12-14) El apóstol Juan afirmaba que todavía no somos lo que hemos de ser, ese hombre nuevo que al reflejar la imagen de Jesús se convierte en la mejor versión posible de nosotros mismos. Pablo enfatiza que somos personas en proceso, en construcción, en desarrollo constante y continuado hacia esa meta de ser semejantes a Él.  En su carta a los seguidores de Jesús que se reunían en la antigua ciudad de Filipos, nos indica que lo importante en la vida del discípulo no es la perfección, sino el progreso. La perfección es una trampa. Plantea las cosas e...

SER DISCÍPULOS EN EL SIGLO XXI: TODAVÍA NO

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Ahora, queridos, somos hijos de Dios, aunque todavía no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos que el día en que se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. (1 Juan 3:2) Somos una obra incompleta. Desde el momento en que tuvimos ese encuentro -conscientes en el día y hora, o no- con Jesús, Él está llevando a cabo ese trabajo de hacernos semejantes a Él, desarrollando en nosotros su carácter, su forma de pensar y vivir. Me gusta el énfasis que hace el apóstol Juan, quien tuvo el privilegio de ser llamado el discípulo amado y quien vivió con el Maestro increíbles experiencias. Juan es consciente de ser, valga la redundancia en el uso de la palabra, un ser que se va construyendo, que se está realizando, que está en crecimiento constante; eso sí, no sin altos y bajos. Pero el escritor de la epístola también nos da una gran esperanza, la que algún día seremos como Jesús es. Que ese trabajo se completará, que llegaremos a convertirnos en la mejor v...

SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI: SER COMO JESUS

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  hasta que todos alcancemos la unidad propia de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios; hasta que seamos personas cabales; hasta que alcancemos, en madurez y plenitud, la talla de Cristo. (Efesios 4:13) El discípulo es alguien que colabora con Jesús en el misterio de la restauración y reconciliación. Lo hace por medio de la presencia, la proximidad, la pasión y la proclamación. A esta dimensión podríamos llamarle la dimensión horizontal. Pero también existe una vertical que consiste en que más y más nos vayamos pareciendo a Jesús, de forma continúa y creciente su vida se pueda expresar y manifestar a través nuestro. Dicho con toda reverencia y respeto seamos Jesusitos, pequeños Jesuses, imitadores de Él, personas en las que la forma de vivir y pensar que expresó el Maestro por medio de su encarnación vaya cuajando en nosotros. Porque la salvación no es, ni mucho menos, únicamente un pasaporte para ir al cielo. La salvación implica que podamos ser la mejor versión de n...

SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI: PROCLAMACIÓN

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A partir de aquel momento, Jesús comenzó a predicar diciendo: — Convertíos, porque ya está cerca el reino de los cielos. (Mateo 4:17) Jesús proclamó el evangelio del Reino. Por medio de su predicación hizo al Padre cercano y relevante para su gente y, por extensión, para todos nosotros. Parábolas como la hijo pródigo nos muestran una imagen del Señor totalmente desconocida hasta entonces; un Dios lleno de gracia, amor incondicional y compasión hacia un mundo roto y necesitado.  La proclamación cierra el ciclo de la encarnación. Es la consecuencia directa de la presencia, la proximidad y la pasión. Estas tres, en una sociedad relativista y plural como la nuestra, nos conceden el derecho a compartir las buenas noticias. En el tipo de sociedad en la que nos ha tocado vivir todo el mundo ha de ganarse el derecho a que sus propuestas sean escuchadas. Ya pasaron los días en que el cristianismo era el centro de la cultura y, consecuentemente, se hacía oír y las personas escuchaban. Dios s...