DUDA (SALMO 8)

Miro el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has fijado ¿Qué es el mortal para que te acuerdes de él, el ser humano para que de él te preocupes? (Salmo 8:4-5) Dudar es no tener la suficiente información con respecto a un tema; también es no poderle dar sentido a la que tenemos, no poderla encajar en nuestros esquemas personales de comprensión del mundo. Una fe madura encaja y acepta la duda como algo normal, como parte indivisible del creer. Admiro a aquellos que su vida todo son certezas y no hay ningún resquicio para la duda. Los admiro pero debo admitir que -no trato de hacer un juego de palabras- dudo de tanta certidumbre y me pregunto si no es más bien el miedo a que si le dan espacio a la duda, por pequeño que este sea, toda su fe entre en un proceso de cuestionamiento que aterra. Dudo de pocas cosas con respecto a la fe, pero tengo una duda recurrente que muchas veces he hablado con el Padre. No me cabe en la cabeza que el Dios que ha creado y mantie...