PROPÓSITOS
Ayer, caminando por las calles de mi ciudad vi este cartel pegado en una columna de publicidad. Animaba a las personas a tener propósitos para el año 2026 y sugería como el primero de ellos el pasarlo bien. Yo soy de los que creen que el comienzo del año -aunque ya vamos de cara al segundo mes- es una buenísima oportunidad para hacer balances del pasado y plantearse de manera diferente el futuro. Eso sí, todos sabemos la poca credibilidad que tienen esos buenos propósitos. Yo vuelvo a proponer que para el año 2026 deberíamos de tener el propósito de parecernos más a Jesús (más importante que perder peso o encontrar pareja), ser intencionales en desarrollar en nuestras vidas una dimensión de su carácter. Pero, para que eso no se quede en meras especulaciones mentales hemos clarificar qué conductas observables darán evidencia de que ese cambio se está produciendo, que ese carácter se está desarrollando. Los buenos propósitos fallan, no porque sean malos, sino porque carecen de...