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Mostrando entradas de octubre 11, 2010

SALMO 51. TEN PIEDAD

Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa,
lava del todo mi delito
y limpia mi pecado.
Porque yo reconozco mi culpa
y tengo siempre presente mi pecado.


El salmo 51 está dividido en tres secciones naturales. La primera comienza con la expresión, ten piedad de mí, y se centra en el reconocimiento por parte del salmista de su pecado, rebelión y desobediencia ante Dios.

La segunda, vinculada a la anterior, comienza con la expresión, crea en mí, oh Dios, un corazón puro, y narra la petición por parte de David del cambio que implica siempre la confesión. No confesamos únicamente para liberarnos del sentimiento de culpa, sino para cambiar nuestras actitudes, motivaciones y acciones.

La tercera y última, es la consecuencia natural de la confesión y el cambio, la proclamación, y comienza con la frase, enseñaré a los malvados tus caminos. Quien ha sido perdona y cambiado lo comparte con otros.

El salmo es para mí un nuevo desafío y oportunidad. Desafío a no permit…