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¿QUÉ CULTO ESPERA EL SEÑOR?

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Lavaos, purificaos; apartad de mi vista todas vuestras fechorías; dejad ya de hacer el mal. Aprended a hacer el bien, tomad decisiones justas, restableced al oprimido, haced justicia al huérfano, defended la causa de la viuda. (Isaías 1:16-17) Un viejo conocido me decía que debía leer la Biblia con ojos de fariseo. Con ello quería significar que debía acercarme a los pasajes de denuncia de la falsa religiosidad como si estuvieran escritos directamente para mí... no para los otros. En su opinión -y creo que tenía razón- la tendencia es a pesar que la Biblia habla para los demás; nosotros nos sentimos seguros en nuestra propia autocomplacencia y religiosidad y estos pasajes complicados, simplemente nos resbalan. Dios por medio del profeta Isaías rechaza la adoración que Judá le ofrecía. Bien reglamentada, con seguridad fastuosa y que debía satisfacer la religiosidad de los practicantes. Sorprendentemente, el Señor les indica que la genuina espiritualidad pasa po...

CIELOS NUEVOS Y TIERRA NUEVA

He llegado al final del libro del profeta Isaías donde he leído lo siguiente: Se olvidarán los apuros de antaño, quedarán ocultos a mis ojos, pues voy a crear un nuevo cielo, junto con una nueva tierra. No rememorarán lo de antaño, ya no será recordado; al contrario, alegraos y gozad sin límites por lo que voy a crear (65:16-18) Es la promesa de cielos y tierra nueva. Es la promesa que el universo llegará a ser aquello que Dios pretendió que fuera y el pecado, nuestra rebelión contra Dios, nuestro deseo de ser independientes con respecto a Él, impidió que llegara a ser. La promesa de los cielos y la tierra nueva es la promesa del fin del dolor, el sufrimiento, la muerte, la injusticia, la opresión, la maldad, la impunidad, todo aquello que, en principio, es ajeno a la experiencia humana pero el pecado introdujo. Sabemos que aún no es el tiempo, pero llegará. Mientras tanto, vivimos de la esperanza, que no es un mero deseo -como aquel que espera que le caiga la lotería- sino una realida...

RECORDAR

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Hay momentos en que todo tipo de miedos asaltan la mente, especialmente todos los relacionados con el futuro, ¿Qué pasara? ¿De qué viviremos? ¿Cómo será nuestro futuro? ¿Cómo cubriremos nuestras necesidades? y un largo etcétera. La tentación es reprimirlos porque son sombríos y crean inquietud en nuestras mentes y corazones. La propia necesidad de sobrevivir hace que desee que desaparezcan de la mente. Sin embargo, son reales, están ahí, no puedo obviarlos o ignorarlos. Las palabras de Isaías 63:7 han venido en mi auxilio, Voy a recordar los favores del Señor, voy a cantar sus alabanzas, lo que hizo por nosotros el Señor. Quiero centrar mi mente y mis pensamientos en todas las cosas buenas que el Señor ha hecho conmigo y mi familia en el pasado y confiar en Él todas las preocupaciones, miedos y ansiedades del futuro. No, no voy a negar que están ahí, sólo que quiero dejarlas en sus manos.

UN ABISMO

No es tan corta la mano del Señor que no pueda salvar; tampoco su oído es tan duro que no pueda oír; son vuestros pecados los que crean un abismo entre vosotros y vuestro Dios; son vuestros delitos los que hacen que oculte su rostro y no os oiga, por no veros ni oíros. (Isaías 59:1 y 2) Dios sigue teniendo interés en la vida de cada ser humano, incluída, naturalmente, la mía propia. Son nuestras actitudes las que nos alejan de Él, las que crean esos abismos de separación que nos impiden acercarnos a Él.

LA VERDADERA ESPIRITUALIDAD

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Hoy he leído Isaías 58. No es la primera vez que me han impresionado las palabras del Señor contenidas en este capítulo y dirigidas a su pueblo. Se hace un contraste entre la religiosidad formal -ejemplificada aquí por el ayuno- y la espiritualidad genuina. El Señor dice respecto a esta última: El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes con toda tiranía; en que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu casa al pobre sin techo; en que vistas al que no tiene ropa y no dejes de socorrer a tus semejantes.

BUSCAD AL SEÑOR

Buscad al Señor mientras es posible encontrarlo, invocadlo mientras está cercano (Isaías 55:6) Hay muchas personas a las que quiero profundamente pero que no conocen a Dios. Muchas que por diferentes razones no quieren tener un encuentro con Él. Algunas son muy conscientes de que Dios es real y que desea tener una relación personas con ellos. Otras, simplemente ignoran su existencia y pretenden que no es real. Me ha hecho pensar en ellas las palabras de Isaías porque siempre hay el riesgo de que un día Dios ya no pueda ser encontrado, y no porque deje de tener interés en nosotros y en que le conozcamos, más bien porque nuestro corazón, de tanto decirle ¡no! y rechazarlo, puede convertirse en insensible, incapaz de responder a la invitación de Dios. Creo que esta es la razón por la que Isaías nos urge a buscarlo cuando aún es posible.

PALABRA DE ESTÍMULO

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Las palabras de Isaías 50:4 me han sido de desafío para incorporarlas a mi vida, especialmente cuando piensa en la importancia de ser agentes de restauración en un mundo roto, El Señor me ha dado una lengua de discípulo, para saber dar al cansado una palabra de estímulo. Tanta gente que hay a nuestro alrededor necesitada precisamente de eso, de una palabra de estímulo, de apoyo, de aliento que salga de nuestras bocas.

LA DESGRACIA

En Isaías 48:10 he leído, te he probado en el crisol de la desgracia. Cuando personalmente sufres y cuando a tu alrededor las personas también sufren, viene a la mente la pregunta del porqué de todo el sufrimiento, especialmente el de aquellos que consideramos que no deberían sufrir. Personalmente no creo que Dios nos envíe el sufrimiento, pero si que creo que lo utiliza en beneficio nuestro, lo puede usar para nuestro crecimiento, maduración y para hacernos más similares a Él. Creo, y por propia experiencia lo afirmó, que existen dimensiones de quién y cómo es Dios que tan sólo pueden ser experimentadas en medio del sufrimiento y del dolor. Sin embargo, no siempre podemos aprovechar lo inevitable en beneficio nuestro y, en muchas ocasiones, el dolor pasar por nuestra vida y no sacamos ningún beneficio del mismo.

¿QUIÉN NOS PODRÁ SALVAR?

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Dios hablando por medio del profeta Isaías habla de aquellos que rezan a un dios incapaz de salvar (45:20) a continuación invita a las personas, volveos a mí y os salvaré (45:22) Estos pasajes me han hecho pensar en otros sobre los que ya he escrito, aquellos en que se me pregunta en quién tengo depositada mi confianza. Aquí es Dios quien me pregunta si la estoy depositando en dioses que no me pueden salvar. Martín Lutero afirmaba que dios es todo aquello que ocupa el primer lugar en mi corazón. En este sentido más amplio, es bueno para mí pensar en cosas de las cuales espero mi salvación, que serían aquellas en las que he depositado mi confianza. El Señor afirma que estas no me pueden salvar y me invita a volverme a él en busca de salvación.

¿QUIÉN COMO EL SEÑOR?

Los capítulos de Isaías que he leído hoy, 41 al 43 están llenos de citas memorables, oráculos proféticos con respecto a la venida de Jesús, promesas de restauración y salvación futuras y afirmaciones del Señor acerca de él mismo. Una de estas es la que más me ha llamado la atención y quiero reseñar: ¿Quién es como yo? Que lo diga, que lo proclame y lo exponga ante mí. ¿Quién anuncia el futuro de antemano? Que nos diga lo que va a suceder. No tengáis miedo ni temáis, ¿No lo anuncié y lo dije hace tiempo? Y vosotros sois mis testigos: ¿Acaso hay Dios fuera de mí? Yo no conozco ninguna otra Roca. (44:7 y 8)

EN EL SEÑOR

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Ayer Isaías me retaba a pensar en qué o quién ponía mi confianza. Hoy, el profeta, de parte del Dios me ha inspirado con estas palabras y me ha dado la respuesta. Podré mi confianza en el Señor. recobran, en cambio, su fuerza, los que esperan en el Señor, alzan el vuelo como las águilas; corren pero no se cansan, andan y no se fatigan (40:31) No temas, que estoy contigo; no te angusties, que yo soy tu Dios. Te doy fuerzas y voy a ayudarte, te sostiene mi diestra salvadora (41:10) Porque yo, el Señor tu Dios, soy quien te toma de la mano, quien te dice: nada temas, porque yo soy tu auxilio (41:13)

CUESTION DE CONFIANZA

Hoy seguía con mi lectura de Isaías y he encontrado uno de los pasajes históricos. Jerusalén está sitiada por las tropas de Asiria y el jefe del ejército sitiador desafía a los habitantes y al rey de Judá con estas palabras, ¿En qué basas tu confianza? (Isaías 36:4) Me ha hecho pensar en mi propia vida y en mi propia situación. ¿Cuál es la base para mi confianza en este tiempo de tanta crisis y de tanta incerteza e inseguridad? ¿Qué me permite afrontar el futuro con confianza y paz? ¿Son los inversores, las iglesias que apoyan, los amigos que tienen dinero? Pienso que hay momentos en la vida en que nos vemos forzados por las circunstancias, la vida, la realidad a preguntarnos a nosotros mismos esta pregunta. Hay momentos en que uno tiene que decidir en qué o quién confiar.

LA JUSTICIA DEL REINO

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El que se conduzca y hable con justicia, el que rehuse aprovecharse de la opresión; el que sacuda su mano rechazando el soborno, el que tape su oído a propuestas criminales, el que cierres sus ojos al mal. Este habitará en la altura, refugiado en un baluarte rocoso, recibirá si falta pan y agua. (Isaías 33:15 y 16) Una de las cosas que he aprendido de la Biblia es que cuando algo se repite es porque es importante. La justicia es un tema bastante repetitivo, especialmente en el Antiguo Testamento. Dios se presenta y se proclama un Dios justo, que no admite ni soporta la injusticia y que espera que su pueblo actúe en consecuencia con su carácter. Me sorprende cómo he podido pasar tantos años ignorando este aspecto tan importante de Dios y preocupándome únicamente o, mejor dicho, principalmente, por la moral sin tener en cuenta la justicia. Quiero vivir justamente, buscando y persiguiendo la justicia, porque de esa manera representaré y reflejaré el carácter de mi Dios.

¿DE DÓNDE VIENE MI FUERZA?

Hoy he leído en Isaías 30:15, vuestra fuerza está en confiar serenamente. Como cualquier persona busco la seguridad en aquellas cosas que, según mi criterio, pueden proporcionármela. Relaciones adecuadas, sustento financiero, posiciones de autoridad, etc. El pueblo de Israel buscaba su seguridad en los pueblos vecinos y alianzas con ellos. Necesito pensar de dónde viene mi fuerza, mejor dicho, dónde la estoy buscando y asegurarme que realmente la busco y la encuentro en descansar confiada y relajadamente en el Señor.

CULTO GENUINO

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El Señor ha dicho: Este pueblo me da culto de palabra y me honra sólo con sus labios, mientras su corazón está lejos de mí y su piedad hacia mi se reduce a fórmulas humanas rutinarias. (Isaías 29:13) El corazón en la antropología hebrea no tenía nada que ver con las emociones. Antes al contrario, se suponía que están radicaban en las entrañas, mientras que el corazón tenía que ver con el centro de control, con el dominio de la vida, con la voluntad. Las palabras de Isaías hablan de una religión del corazón, es decir, que afecta a todas las esferas de la vida, en contraste con una religión superficial. Leer este pasaje me lleva a preguntarme cuán arraigada está en mi corazón mi espiritualidad.

LA MUERTE

Sigo con mi lectura de los capítulos del libro de Isaías. En ocasiones, es difícil encontrar cosas muy significativas. Al menos, lo es para mí que no soy un erudito bíblico. Sin embargo, en el capítulo 25, versículo 8 he leído una afirmación que me llena de esperanza. El Señor afirma, Destruirá para siempre la muerte. Cuando uno se va haciendo viejo, como es mi caso, y a mi alrededor amigos y familiares sufren a causa de la enfermedad, la muerte se hace presente y constante. La muerte es el último enemigo a batir, una realidad por la cual todos, tarde o temprano debemos pasar y que es inevitable del todo. Ahora bien, es una gran esperanza saber que la muerte, será destruida para siempre y que tendremos la victoria final en Jesús.

NO TUVISTE EN CUENTA AL SEÑOR

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El capítulo 22 de Isaías habla de los preparativos de los habitantes para reforzar la ciudad a fin de protegerla de los ataques del enemigo. De manera concienzuda y persistente hicieron todo aquello que estaba al alcance de sus manos. Reforzaron los muros de la ciudad, construyeron almacenes, derruyeron casas para que las murallas pudieran ser más sólidas y depósitos de agua que les proporcionaran suministro en tiempos de un posible asedio. El profeta describe todo esto pero menciona, no mirasteis a quien lo había hecho. Ellos hicieron todo lo que estaba en sus manos, sin embargo se olvidaron de volverse hacia Dios, quien había decidido que la ciudad sería atacada a consecuencia de su continua rebelión e impiedad. Pienso que en mi vida pueden darse situaciones similares. Hacer todo lo que esté en mi mano para impedir determinadas situaciones y olvidarme de ir a la raíz que las provoca que, en muchas ocasiones, puede ser mi alejamiento del Señor.

EL DIOS QUE TE SALVÓ

Vuelvo a publicar después de dos semanas sin hacerlo debido a diferentes viajes. Hoy estaba leyendo los capítulos 16, 17 y 18 del libro de Isaías y me ha llamado la atención el siguiente versículo, porque olvidaste al Dios que te salvó; no recordaste que Él es tu refugio seguro (18:10) Me ha hecho pensar en la importancia de no olvidar estos dos aspectos tan importantes de mi Dios, el que salva y el que es refugio seguro. ¡Qué importante es tener en cuenta ambos aspectos! especialmente cuando hay circunstancias en la vida que nos provocan inseguridad, dolor, miedo, desesperanza. Especialmente cuando el futuro se presenta incierto y sin perspectivas. No quiero olvidar que Dios es quien salva y es un refugio seguro.

EL SEÑOR DE LA HISTORIA

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Hoy he leído los capítulos 13, 14 y 15 de Isaías. En ellos se recogen oráculos sobre diversas naciones vecinas de Israel. El oráculo era la manera en que el profeta transmitía los mensajes recibidos del Señor. Para mí, la lección aprendida en estos pasajes es acerca del señorío de Dios sobre la historia. El continúa llevando a cabo sus planes a pesar de que para mí, la mayoría de las ocasiones, estos pueden pasar desapercibidos e ignorados.

EL PAÍS REBOSARÁ DEL CONOCIMIENTO DEL SEÑOR

La primera parte del capítulo 11 me ha motivado muchísimo. Es uno de los textos de la Biblia en los que se describe el mundo como será en el futuro, cuando Dios culmine la historia, y no como el pecado lo ha moldeaedo. Pero lo que más me ha llamado la atención es que eso de debe al conocimiento del Señor, es decir, a que la gente, cuando conoce a Dios cambia y cambia también su relación con el entorno.