SALMO 48. RIQUEZA Y MUERTE
¿Por qué voy a temer los días aciagos, cuando me cerque la maldad de los tramposos, que confían en su fortuna y alardean de sus inmensas riquezas? ¡Ay nadie puede librarse ni pagar a Dios su rescate! es tan caro el precio de la vida, que jamás podrán pagarlo. Como el anterior, este salmo se construye en forma de un díptico con un claro contenido sapiencial o de sabiduría. La primera parte del salmo se centra en las riquezas y su futilidad. La segunda, tiene su énfasis en el carácter universal e insaciable de la muerte de la que nadie, ni el rico, ni el poderoso podrán librarse. Bien pensado la muerte, junto con el tiempo, son las dos realidades más democráticas que existen. Estos últimos días he estado pensando más y con más frecuencia en la muerte (señal que me estoy haciendo cada día más viejo) y cómo está pone todas las cosas en la perspectiva correcta. Me he dado cuenta que conforme te vas haciendo mayor, cada vez queda más tiempo detrás tuyo y cada vez menos por delante. Esta real...