EL SEÑOR ES MI BASTIÓN

Llego al final del segundo libro de Samuel, termina con un salmo de David de reconocimiento al Señor, incluyo unos breves párrafos: El Señor es mi bastión, mi baluarte, mi salvador; es mi Dios, la fortaleza en que me resguardo; es mi escudo mi refugio y mi defensa; el salvador que me libra de los violentos Al leer estas afirmaciones he pensado en Dios y en todo lo que es para mi vida y sólo se me ocurre darle gracias, mostrarme profundamente agradecido porque, todo lo dicho por David, ha sido una realidad en mi vida y así lo he experimentado. El Señor ha sido un gran refugio en tantos y tantos momentos de angustia y desesperación. Por cierto, la imagen del castillo corresponde a Loarre, en el pre-Pirineo aragonés.