ÉL, SIMPLEMENTE ES

... Santo, santo, santo. Señor, dueño de todo, el que era, el que es, el que está a punto de llegar. (Apocalipsis 4:8) Dios no tiene ni pasado, ni presente, ni futuro. Dios, simplemente es. El tiempo no existía hasta que creó los cielos y la tierra. Nosotros vivimos en el tiempo y tenemos, por tanto, un pasado, un presente y un futuro; Él, simplemente es. Existía antes que nosotros y seguirá existiendo cuando nosotros ya no estemos. Él está fuera del tiempo, no tiene principio ni tiene fin. Él no, pero nosotros sí. Ahí radica nuestro problema, que nosotros podemos vivir atascados en el pasado, temerosos del futuro e incapaces de manejar el presente. El pasado nos puede perseguir con cargas, culpas, errores y una sensación de insatisfacción por lo que pudo haber sido y no fue. El futuro puede presentarse incierto, inseguro, amenazante y lleno de tormentas. El presente puede ser difícil de gestionar por todo lo anteriormente dicho. Creo que ...