A ÉL SE LO DEBEMOS

Lo que somos a Dios se lo debemos. (Efesios 2:10) Al escribir estas palabras tengo 61 años y puede mirar hacia atrás con cierta perspectiva, la que da la edad. Al observar tengo un sentido de amplia satisfacción. Sin duda tuve y todavía tengo sombras y luces y soy consciente de que algunas de las primeras me seguirán a lo largo de todos los años de mi peregrinar en esta tierra. Me siento relativamente y saludablemente orgulloso de lo que he podido llevar a cabo en el ministerio y, especialmente, porque ese es mi principal criterio de valoración, por haber podido impactar la vida de personas. Han sido muchos años y puedo afirmar que bien vividos. Claro que hay cosas que podrían ser diferentes. No dudo que hubiera podido tomar otras decisiones y, nuevamente con la perspectiva que dan los años, me doy cuenta que hubo prioridades equivocadas, orientaciones erróneas y fallos garrafales. Sin embargo, y a pesar de todo tengo un sentimiento de satisfacción. Pero lo que deseo es pone...