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Mostrando las entradas etiquetadas como SANTIAGO

MURMURACIÓN Y JUICIO

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Hermanos, no habléis mal unos de otros. Quien critica a su hermano o se erige en su juez, está criticando y juzgando a la ley. Y si juzgas a la ley, no eres su cumplidor sino su juez. Mas sólo hay uno que es al mismo tiempo legislador y juez; solo uno que tiene poder para salvar y condenar. ¿Quién eres tú, entonces, para erigirte en juez del prójimo? (Santiago 4:11-12) La palabra que usa Santiago cuando se refiere a hablar mal de otros significa literalmente en griego, el hacerlo acerca de personas que están ausentes y, por tanto, no tienen la capacidad para defenderse. A lo largo de las Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento es condenado con extrema dureza. A pesar de ello es sorprendente la frivolidad con que lo practicamos y la increíble tolerancia que tenemos en la iglesia hacia este tipo de pecado; cosa que contrasta con nuestra intolerancia y condena de todo aquello que tiene relación con el sexo. Se trata, una vez más, de nuestra capacidad de ca...

¿DE QUIÉN ES LA CULPA? 2

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Cada uno es puesto a prueba por su propia pasión desordenada, que lo arrastra y lo seduce. Semejante pasión concibe y da a luz el pecado; y éste, una vez cometido, origina la muerte. (Santiago 1:14-15) Según indica Santiago nosotros somos responsables. Es bien cierto que no podemos evitar la tentación; salvo que seamos de plástico estamos expuestos a la misma. Esta encuentra en nosotros actitudes, deseos, inclinaciones, intereses, heridas y muchas otras cosas a las cuales puede apelar. El pecado juega un juego de seducción, como lo hizo con Adán y Eva, y es nuestro libre albedrío el responder a la misma de una manera u otra. Martín Lutero, el reformador, afirmaba que no podemos impedir que los pájaros revoloteen sobre nuestras cabezas -la tentación-, pero sí impedir que aniden en ellas -el pecado-. La tentación genera en nosotros un estímulo que si respondemos al mismo acaba arrastrándonos al pecado y éste siempre genera muerte. Al hablar de muerte hablamos en términos...

¿DE QUIÉN ES LA CULPA?

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Nadie acosado por la tentación tiene derecho a decir: "Es Dios quien me pone en trance de caer". Dios está fuera del alcance del mal, y él tampoco instiga a nadie al mal. (Santiago 1:13) Santiago plantea dos serios problemas; el primero, es la realidad de la existencia en nosotros de una predisposición hacia el mal. Una predisposición que es tremendamente creativa y que, lamentablemente, como si fuera windows se actualiza automáticamente con la última versión disponible. Ya el apóstol Pablo escribiendo a los romanos hablaba de esa tendencia a hacer aquello que no queremos. La retrataba de una forma tan vívida que llegaba a afirmar que era un miserable que deseaba ser liberado de esa tendencia e inclinación. La otra cuestión es de dónde nace la misma. William Barclay, el famoso comentarista bíblico, afirma con toda la razón del mundo que el ser humano es un experto en evasivas, en no asumir la responsabilidad por sus actos. Ya en Génesis 3 vemos que cuando Adá...

EL CRISOL DE LA PRUEBA

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Dichoso quien resiste la prueba pues, una vez acrisolado, recibirá como corona la vida que el Señor ha prometido a quienes le aman. (Santiago 1:12) Los estudiosos de la Biblia indican que la palabra que ha sido traducida como "prueba" bien puede referirse tanto a las tentaciones internas, fruto de nuestra realidad como pecadores, como a las situaciones externas que hemos de enfrentar como consecuencia de nuestro seguimiento del Maestro. Aquí, la palabra "prueba" no tiene que ver con las situaciones difíciles de la vida que todos, seamos cristianos o no tenemos que vivir y experimentar.  El crisol es un recipiente donde su pueden verter los metales, tanto los nobles como los que no lo son. Pueden resistir temperaturas de hasta 1600 grados centígrados y, precisamente, esas altas temperaturas son las que permiten  que puedan ser separadas y posteriormente eliminadas todas las impurezas que los metales nobles puedan llevar aumentando de ese modo su tota...

SOPESAR

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Si alguno de vosotros anda escaso de sabiduría, pídasela a Dios, que reparte a todos con largueza y sin echarlo en cara, y él se la dará.   Pero debe pedirla confiadamente, sin dudar, pues quien duda se parece a las olas del mar, que van y vienen agitadas por el viento.   Nada puede esperar de Dios una persona así,   indecisa e inconstante en todo cuanto emprende. (Santiago 1:5-7) A pesar de lo que algunas personas piensan este pasaje no dice en absoluto que todo aquello que le pidamos a Dios sin que dudemos lo recibiremos. Solamente, y así nos lo enseña el contexto, está referido al pedir sabiduría. Pero vale la pena prestar atención a la palabra que ha sido traducida como duda en nuestras Biblias. Se trata del término griego "diakrinó" que cuando se aplica a una persona no tiene que ver con la certeza intelectual que caracterizaría a la ausencia de dudas, sino más bien a la persona que está sopesando diferentes opciones antes de tomar una decisión. Por ejem...

CONFLICTO INTERNO

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Una de las consecuencias del pecado es que nos ha roto internamente. A pesar de nuestra capacidad de reconocer el bien, lo que es justo y lo que es correcto, a menudo no lo seguimos y nos dejamos llevar por nosotros mismos, nuestras inclinaciones y nuestros deseos. A menudo, demasiado a menudo lo único que recibimos es una cosecha de muerte, en el sentido más amplio del término. Lo cierto es que ese conflicto nos acompañará toda la vida, es algo con lo que hemos de vivir y acostumbrarnos a que forma parte de nuestra realidad como seres humanos. Como decía en una de mis reflexiones anteriores es un gran consuelo para cualquier cristiano saber que Jesús entiende, él sabe, él ha estado ahí. Hoy leía la carta de Santiago quien da un poco más de luz sobre mi experiencia humana. Afirma, ¿De dónde surgen los conflictos y las luchas que hay entre vosotros? Sin duda de las pasiones que lleváis siempre en pie de guerra en vuestro interior. Es cierto, es una buena descripción de mi realidad, sie...

LA PRUEBA

He comenzado a leer la carta que Santiago, el hermano de Jesús, escribió a las comunidades cristianas. En el primer capítulo, por dos veces, habla acerca de la prueba. La idea clave es que la prueba pone de manifiesto la calidad de nuestra fe. Tiene sentido. La solidez, el valor, la durabilidad, la confiabilidad y la resistencia de las cosas siempre aparece como bueno sobre el papel, sin embargo, es en el momento en que hay problemas, en que la prueba viene, cuando se pone de manifiesto la calidad de las cosas. Estos días, con el temporal de viento que se ha abatido sobre Cataluña hemos visto que muchas cosas, que en circunstancias normales funcionaban bien, no han podido resistir en el momento de ser probadas por los fenómenos naturales. Es interesante porque nosotros, como cristianos, no queremos ser probados. Sin embargo, según dice el escritor de esta carta bíblica, sólo la prueba puede, en primer lugar, poner de manifiesto la calidad de nuestra fe y, en segundo, ayudarnos a crecer...