PROPÓSITO

Porque el Señor y el Espíritu son uno mismo, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros no tenemos ningún velo que nos cubra la cara. Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él. (2 Corintios 3:17-18) ¡Qué idea tan importante la que nos presenta aquí el apóstol Pablo! Nos habla de propósito -el para qué- y nos habla de los medios para conseguirlo -el cómo-. En las páginas del Nuevo Testamento se repite una y otra vez y de muchas diferentes maneras que hemos sido salvados para ser semejantes a Cristo, para ser como Jesús, para ser ese ser humano nuevo del cual el mismo Maestro es el primero, el hermano mayor, el primogénito, el prototipo, el primero. Consecuentemente, la mejor, ¿Tal vez la única?, manera de medir y evaluar nuestro crecimiento y madurez en la vida cristiana sería ver en qué medida cada día que pasa somos más similares a Je...