CUARESMA DÍA 27
El dolor puede impedir que otorguemos el perdón a aquellos que nos han ofendido. Pero, el orgullo puede ser el principal obstáculo para pedir perdón. Ciertamente, en ocasiones, no tenemos conciencia del daño que hemos causado a otros y, por tanto, no pedimos perdón pero, una vez que en nosotros hay conocimiento de ese daño estamos obligados como seguidores de Jesús a pedir perdón e incluso a restituir el daño causado si eso fuera necesario. Jesús nos enseñó que si nos negamos a perdonar a otros no seremos perdonados por nuestro Padre (volvamos a recordar la parábola de los dos deudores). Esta parábola es reversible, tampoco experimentaremos ese perdón en nuestras vidas de parte del Señor si cerramos nuestro corazón a pedir perdón a aquel a quien hemos ofendido. La Cuaresma, ese tiempo por excelencia del año para reflexionar y hacer introspección en nuestra vida, nos invita a tomar conciencia de si hay personas a las que hemos ofendido y deberíamos pedir perdón y lidiar con ...