NUNCA HUBIERA SIDO SANADO

De pronto, llegaron a la casa cuatro personas. Llevaban en una camilla a un hombre que nunca había podido caminar. Como había tanta gente, subieron al techo [ a ] y abrieron un agujero. Por allí bajaron al enfermo en la camilla donde estaba acostado. (Marcos 2:3 y 4) La historia es bien conocida. Jesús está explicando las buenas noticias del Reino de Dios y la humilde casa donde lo hace está atestada de gente. No cabe nadie más y un buen número espera fuera haciendo imposible todo acceso a la misma. Un grupo de personas quiere llegar hasta el Maestro. Llevan en una camilla a un amigo que está paralítico y, a menos que ellos lo lleven, no tendrá la oportunidad de ser sanado por Jesús. Los obstáculos no los arredran; la gente les impide el paso haciendo inviable el acceso al Maestro. Sin embargo, son creativos. De alguna manera suben hasta el techo, lo desmontan y ¡Logran acceso directo a Jesús! Él recompensa la fe de aquellos hombres sanando a su amigo y pe...