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Mostrando entradas de enero 24, 2011

SALMO 122. PAZ Y BIEN

Que haya paz en tus murallas; Que haya seguridad en tus palacios. Y ahora, por mis hermanos y amigos, dire : Que hay paz en ti. Por el templo del Señor nuestro Dios, procuraré tu bien. Salmo dedicado a Jerusalén, centro de la espiritualidad de Israel , la ciudad de Dios. El poeta invita al pueblo a orar por la paz y el bienestar, buscar el bienestar de la ciudad. No es mi caso ni la aplicación para mi vida personal, sin embargo, hay dos grandes principios que se desprenden de este poema y que puedo aplicar y ambos hacen eco en las palabras de Jesús. El primero es ser un pacificador o buscador de la paz. El propio Jesús, a quien sigo, afirmó que los pacificadores serían reconocidos como hijos de Dios. El segundo es hacer el bien, que implica buscar activamente el hacer bien a todos aquellos que lo necesitan. En la búsqueda del bien del otro reflejo el carácter de mi Dios que hace bien a todos sin distinción. Dos aspectos, pues, a cultivar en mi carácter y vida, ser pacificador y busca...