JESÚS/ VUELTA ATRÁS/ MATEO 273-10

¡He pecado entregando a un inocente! Ellos le contestaron: -Eso es asunto tuyo y no nuestro. Judas arrojó entonces el dinero en el templo. Luego fue y se ahorcó. (Mateo 27: 4 y 5) Sin duda, ninguno de nosotros somos Judas, sin embargo, eso no significa que no nos podamos ver reflejados en algunas de las realidades que muestra este pasaje. La primera de ellas es que el pecado no ofrece la posibilidad de volver atrás. Todos nosotros, sin importar la edad que tengamos, desearíamos poder borrar ciertos momentos de nuestra vida, eliminarnos, volver a enfrentarlos para asegurarnos de que actuaríamos de forma diferente a cómo lo hicimos en aquel momento, sin embargo, lamentablemente, eso no es posible, lo hecho, hecho está. La segunda realidad es que el pecado hace que aborrezcamos aquello que antes de cometerlo deseábamos fervientemente. Lo deseábamos hasta el punto de poner en riesgo y romper nuestra relación con el Señor y también con otras personas. El pecado, una...