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Mostrando entradas de septiembre 25, 2010

SALMO 36. MISERICORDIA

Señor, tu misericordia viene del cielo,
tu fidelidad llega hasta las nubes;
tu justicia es como las altas cordilleras,
tus juicios son como un océano inmenso;
tú socorres a hombres y animales.
¡Qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!
Los humanos se refugian
a la sombra de tus alas.

Como muchos otros este salmo se estructura en base a un contraste. La primera parte, es dedicada al malvado, es decir, a aquel que vive abierta y conscientemente al margen de Dios. Se describen sus motivaciones y sus conductas. La segunda parte, se centra en la misericordia del Señor y de ese modo se construye el constraste.

La misericordia es distinta de la gracia. Esta última hace énfasis en nuestra culpabilidad y en el hecho de que Dios nos trata con amor a pesar que merecemos totalmente lo contrario. La misericordia hace énfasis en nuestra condición de necesidad, de vulnerabilidad, de miseria.

Se le atribuye a Sócrates, el gran filósofo griego, la frase, conócete a ti mismo. Me precio de conocerme bastante …