CARTA DE SANTIAGO: HABLANDO DE SABIDURIA
En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es ante todo pura, pero también pacífica, indulgente, conciliadora, compasiva, fecunda, imparcial y sincera. (Santiago 3:17) Santiago dice, siguiendo la tradición de su hermano, que por sus frutos los conoceréis. Aquí, en el versículo reproducido, indica cuáles son atributos que se expresan cuando la sabiduría procede del Señor. Una vida adornada con esas características, sin duda, genera relaciones interpersonales que se caracterizan por la paz y la harmonía. Por el contrario, siempre según Santiago, la envidia, la presunción, la ambición y la falsedad no proceden en absoluto del Señor. Es más, el escritor de la carta las califica como diabólica. Un término muy, pero que muy fuerte. Aquí queda pues el contraste para que nos podamos evaluar. La cuestión no es cuánto sabemos sino qué fruto producimos.