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Mostrando entradas de octubre 31, 2010

SALMO 69. POR MI CULPA

Que por mi culpa no queden defraudados
los que esperan en ti, Señor Todopoderoso;
que por mi culpa no se avergüencen
los que tu buscan, Dios de Israel.


Aunque repite la estructura ya conocida, súplica, deseo de castigo sobre los enemigos y promesa de alabanza al Señor por su intervención, este es un salmo considerablemente más largo que otros similares y, por tanto, expresa estas tres partes ya vistas en otros poemas con mayor lujo de detalles y figuras descriptivas.

Así, por ejemplo, la súplica es expresada de una forma vívida y dramática con que muchos de nosotros nos podríamos sentir muy identificados ahora, o en otras situaciones de nuestra vida:

¡Sálvame, Dios,
que me llega el agua al cuello!
Me hundo en el fango profundo
y no puedo hacer pie;
he entrado en las aguas sin fondo
y me arrastra la corriente.
Estoy exhausto de gritar,
tengo ronca la garganta,
se me nublan los ojos
esperando a mi Dios.

A pesar de sentirme identificado con todo ese despliegue de figuras poéticas que expresan el dolor y…