MIEDO

Yo busqué al Señor y me respondió, me libró de todos mis miedos. (Salmo 34:5) Es miedo es una realidad en la vida. Miedo a lo conocido y miedo a lo desconocido. Miedo a lo que podemos prever y miedo a lo que no tenemos la capacidad de anticipar. Miedo a lo hecho en el pasado y miedo a lo que podemos ser capaces de hacer en el futuro. Puedo negar el miedo o dejarme dominar por él hasta tal punto que haga la vida imposible de ser vivida con un mínimo de paz y sosiego. Hoy leía estas palabras del salmo y me daba cuenta el inmenso poder que hay al poder reconocer, identificar y darle nombre a nuestros miedos y, además, poderlos echar una y otra vez ante el Señor quien puede librarnos de ellos. No puedo evitar que el miedo aparezca, no quiero negar su existencia ni ahuyentarlo de mi mente. La Palabra nos ofrece un camino mejor, dárselos a Dios y permitir que el nos libre de todos ellos.