JESÚS DECEPCIONA
Desde entonces, muchos discípulos suyos se volvieron atrás y ya no andaban con Él (Juan 6:66) El Maestro decepcionaba con la misma facilidad que ilusionaba. Muchas personas se acercaban a Él con sus expectativas y el deseo que las satisficiera. Necesidades legitimas, sin duda; ser curados, ser alimentados, ser liberados del yugo romano, poder tener un lugar de influencia en su Reino y un largo etcétera. Cuando Jesús no cumplía esas expectativas se producía la decepción y el abandono. El versículo que encabeza esta entrada lo refleja claramente. Jesús alimentó a las multitudes y estas lo buscaban para hacerlo rey. Su necesidad era real, ser alimentados en un mundo de escasez, y generaron la expectativa de que Él, sin duda, la cubriría abundantemente como ya lo había hecho. Cuando Jesús les plantea la verdadera naturaleza de su plan para ellos y para la humanidad se produce la decepción. Este no es el tipo de Mesías que esperábamos y que queríamos. A la decepción sigue el...