JESÚS, AMISTADES PELIGROSAS 3

Al verlo, los fariseos y los maestros de la ley murmuraban: Este anda con gente de mala reputación y hasta come con ella. (Lucas 15:2) En episodios anteriores ya hemos comprobado que Jesús no tenía ningún problema en asociarse con personas que ponían en peligro su reputación. El tipo de gente que un religioso piadoso de su tiempo nunca osaría frecuentar y cuya presencia evitaría siempre que le fuera posible. Este tipo de relaciones escandalizaban a los fariseos y los maestros de la ley. Resultaba incomprensible que alguien buen conocedor de la ley y de lo políticamente correcto lo practicara. Sin embargo, si nos fijamos detenidamente en este breve versículo, veremos que el nivel de indignación de los antagonistas de Jesús subió un grado más. Si ya resultaba escandaloso que el Maestro frecuentara ese tipo de gente todavía lo era más que tuviera a bien el compartir la mesa con ellos. ¿Qué tiene de particular esa acción? ¿Por qué generó aún mayor indignación de la que Jesús y...