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Mostrando entradas de enero 2, 2011

SALMO 119. H. HASTA EL FINAL

Muéstrame, Señor,
el camino de tus estatutos
y lo seguiré hasta el final.
Enséñame a cumplir tu voluntad
y a observarla de todo corazón.
Encamíname por la senda de tus mandatos,
porque en ella me deleito.
Inclina mi corazón hacia tus preceptos
y no a ganacias injustas.
No dejes que mis ojos se fijen en la mentira,
reanimame en tu camino.
Mantén a tu siervo la promesa
porque te reverencio de verdad.
Aleja el ultraje que me aterra;
pues tus mandamientos son buenos.
Mira como deseo tus decretos;
con tu justicia dame vida.


Como las precedentes y como las siguientes, esta estrofa se centra en la importancia de la palabra de Dios en la vida del seguidor de Jesús.

Mi vista, nada más comenzar a pensar, se ha ido a las primeras líneas de la estrofa y a la expresión, seguir hasta el final. Me ha hecho meditar acerca de lo fácil que es comenzar y lo complicado que es acabar y, además, acabar bien.

La Biblia está llena de personajes que después de un buen comienzo acabaron mal. Estoy convencido que no era su propós…