JUBILARSE DE LA VIDA
Hace unos días caminando por las calles de Barcelona, la ciudad en la que vivo, vi este cartel y me pareció un mensaje tremendo y muy potente. Me hizo pensar en la misión que cada seguidor de Jesús tiene o debería tener. Entiendo por misión la razón de ser de mi existencia, el propósito para el cual Dios me ha creado, las necesidades del mundo que yo debo ayudar a suplir de parte del Señor y que ninguno otro podrá llevarlo a cabo porque Él me ha hecho único y singular. Esa misión, que discerní hace ya muchos años, nunca cesará, como dice el cartel, nunca me jubilaré de esa misión, aunque ciertamente en cada época de mi vida la canalizaré de formas diferentes. Pero, al tener clara la misma me permite reinventarme una y otra vez. Simplemente es cuestión de pararme y pensar como puedo y debo expresar mi misión (en mi caso ayudar a las personas a desarrollar todo su potencial, ser su mejor versión posible) en mi realidad. Los roles han ido cambiando a lo largo de mi vida, mi mi...