CUARESMA DÍA 30
Si alguno quiere ser discípulo mío, deberá olvidarse de sí mismo, cargar con su cruz y seguirme. (Mateo 16:24) En una cultura que entroniza el yo hasta extremos inimaginables, las pretensiones de Jesús aparecen como trasnochadas, fuera de lugar, excéntricas y hasta fanáticas. Mis necesidades -fácilmente confundibles con mis deseos e impulsos- es lo más importante. Precisamente el énfasis que recibimos desde todos los mensajes es que hemos de ser nosotros mismos, hemos de ser genuinos, auténticos, dar lugar a nuestro verdadero yo que, como indicaba anteriormente, confunde autenticidad con sumisión a todo impulso y deseo. Entonces aparece Jesús y nos dice que para seguirle hemos de olvidarnos de nosotros mismos y la cultura lo considera inaceptable y lo rechaza categóricamente descalificando de paso a todo aquel que lo acepte y trate de implementarlo. Pero para mí la lectura es diferente. Dios no me necesita, soy yo quien preciso de Él. Jesús me pide que renuncie a ese falso yo cult...