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JESÚS, YA NO PUEDE HACER MILAGROS

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Y no puedo hacer allí ningún milagro... estaba verdaderamente sorprendido de la falta de fe de aquella gente. (Marcos 6:5-6) Este es el resultado natural de habernos acostumbrado a Jesús, de haberlo encasillado. En el caso de los paisanos de Nazaret en su rol de carpintero, en el nuestro... bien, cada uno de nosotros sabe qué lugar ocupa el Maestro en nuestras vidas. Me refiero al rol real, no al teórico. Todos los que nos consideramos sus seguidores tenemos la teología correcta aunque la práctica cotidiana sea otro cantar. ¿Creo que todo corazón que Jesús puede hacer milagros o soy como la gente de Nazaret? ¿Creo que puede intervenir en situaciones personales, familiares, de iglesia, de país? Sí, sin duda a nivel mental lo creemos pero, la sorpresa de Jesús vino ante la falta de. fe que aquellas gentes tenían. Si confianza es un correcto sinónimo de fe. Entonces, la cuestión es si yo confío en que Él puede hacer algo -lo que desee- en esas circunstancias que antes mencionado. Y ¿cómo ...

JESÚS, DEMASIADO ACOSTUMBRADO A ÉL

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  ¿No es este el carpintero, el hijo de María y hermano de José, Judas y Simón? ¿Y no son sus hermanas estas que viven aquí? (Marcos 6:3) Esto sucede en Nazaret, el lugar donde Jesús se había criado y vivido por largo tiempo. Sus paisanos conocían muy bien a su familia y también lo conocían a Él; el carpintero. Habían convivido juntos durante años y ya se habían formado una clara imagen y comprensión de quién era. Este fue, precisamente, su problema. Estaban demasiado acostumbrados a Él y eran incapaces de poderlo percibir de una manera diferente. Cuando el Maestro revela su auténtica identidad se produce un choque emocional. Ciertamente no pueden dejar de asombrarse ante el despliegue de su nueva identidad, de sus conocimientos de la Palabra pero, al fin y al cabo, en definitiva era el carpintero y reforzaban su percepción con el conocimiento de toda su familia que, con toda probabilidad, a diferencia de Él no se habían movido de su aldea. A nosotros nos puede pasar exactamen...

JESÚS, A TU CASA Y A LOS TUYOS

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Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales todo lo que el Señor ha hecho contigo y como ha tenido compasión de ti. (Marcos 3:19) A menudo, seguir a Jesús no implica nada épico ni especial, sino la consistencia, la continuidad  y la coherencia (que no la perfección) en nuestro entorno cotidiano. El mandato del Maestro es válido, sin excepción, para cada uno de nosotros, porque donde es más difícil dar la talla o intentar estar a la altura es en nuestra casa, con los nuestros, con los cercanos, con aquellos que más nos conocen, los que tienen acceso a nuestro versión origina y no a la editada que nos esforzamos por presentar en sociedad. Pero, para ello hemos de tener una historia que contar, una historia que narre lo que el Señor ha hecho en nosotros y como ha tenido y sigue teniendo compasión de nosotros.  

JESÚS, QUIÉN ES, QUIÉN SOY

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  Pero ellos seguían aterrados preguntándose unos a otros: ¿Quién es este que hasta el viento y el lago le obedecen? (Marcos 4:41) El ritmo del evangelio de Marcos es trepidante. Dicen que el autor tenía en mente un púbico romano; gente acostumbrada a la acción y a las cosas rápidas. Jesús en los capítulos anteriores y posteriores había demostrado su poder sobre el mundo natural resucitando muertos, curando enfermos y dominando las fuerzas de la naturaleza.  También lo había hecho sobre el mundo espiritual expulsando demonios y perdonando pecados. Tiene todo el sentido del mundo que las personas de su entorno se preguntaran acerca de su identidad.  Para mí, al leer el pasaje, ha sido inevitable relacionarlo con aquel otro en que Él le pregunta a sus ya consolidados discípulos, quién decía la gente que era Él y cuál era su opinión directa; quién pensaban ellos que era Jesús. ¿Quién es Jesús para ti? No me refiero a la respuesta teológicamente correcta que todos conocemos y...

JESÚS ESPERA FRUTO

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  Otros, en fin, son como la semilla que cayó en tierra fértil: oyen el mensaje, lo reciben y dan fruto al treinta, al sesenta o al ciento por uno. (Marcos 4:20) Si el sol desapareciera o dejara de salir, la Tierra tardaría unos 8 minutos en notar la oscuridad. La fotosíntesis se detendría, la temperatura descendería drásticamente y el ciclo del agua colapsaría. Tras un mes, el planeta alcanzaría los -20ºC y en un año, caería a unos -73ºC, extinguiéndose casi toda forma de vida.  Jesus nos enseño que nuestro Padre siempre, siempre está bendiciendo, haciendo el bien a la humanidad. Tanto a aquellos que lo merecen como a los que no. El hace salir el sol -ya ves que lo que pasaría si no saliera- sobre toda la humanidad para bendecirla. Envía la lluvia del mismo modo y con el mismo propósito. ¿Qué tiene esto que ver con el versículo que encabeza esta entrada que corresponde a la parábola del sembrador? Me parece evidente. La tierra fértil siempre produce fruto. El fruto en su...

JESÚS, LO QUEREMOS MUERTO

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  Al salir los fariseos, se reunieron con los del partido de Herodes para tramar el modo de matar a Jesús (Marcos 3:6) Las conspiraciones generan extraños compañeros de cama. Los fariseos eran contrarios a la ocupación romana y, ademas eran un grupo religioso estricto y radical. Por el contrario, los del partido de Herodes eran un grupo político y favorables al ocupante romano. En un sentido eran como agua y aceite, difíciles de mezclar pero, cuando hay un enemigo común, en este caso Jesús, se generan las alianzas más inusitadas. Jesús tan apenas ha comenzado su ministerio y ya tiene enemigos mortales. Los fariseos ven en Él alguien que altera su visión de cómo debe vivirse la religión y la relación con Dios. Los herodianos perciben el peligro que Jesús puede significar para el orden político establecido. No podemos negar que ambos grupos tienen una visión de las implicaciones que el ministerio de Jesús puede traer y son tan conscientes que consideran que la muerte es la mejor...

JESÚS Y LA IRA

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  Al verlos tan obcecados, Jesús les echó una mirada, enojado y entristecido al mismo tiempo, dijo al enfermo:  — Extiende la mano. Él la extendió y la mano recuperó el movimiento. (Marcos 3:5) Hay expectación en la sinagoga. La gente se pregunta si Jesús será capaz de quebrantar el sábado y curar a la persona enferma. Parece ser que ya comienzan a conocerlo y saben que, ante un caso de necesidad, no se frenará y les dará lo que buscan, una ocasión para acusarlo.  Jesús no tiene ningún problema el saltarse a la torera el sábado; ya lo ha demostrado en otras ocasiones. Lo que realmente le sabe mal es, literalmente, la dureza de su corazón ante la situación de necesidad de un ser humano. Su intransigencia en colocar los deberes y rituales religiosos por encima del sufrimiento de un congénere.  La respuesta de Jesús -suavizada por la traducción al castellano- es ira. Un sentimiento de enojo que se produce cuando uno siente que sus valores o prioridades más importantes s...