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CUARESMA DÍA 4

  Porque quien sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado. (Santiago 4:17) La misión del Señor -a la que somos llamados a unirnos- es mucho más fácil de lo que en ocasiones nuestra mente cree o nuestra teología nos ha enseñado. Consiste simplemente en bendecir al mundo de parte de Dios; y una de las maneras de hacerlo es por medio de nuestros actos de amor, justicia y misericordia hacia otros. Ya hace algunos años un amigo se justificaba de su posición ante Dios afirmando que él no hacía daño a nadie. Probablemente era cierto. Sin embargo, el tema es que tampoco hacía bien a nadie. No era en absoluto intencional en buscar oportunidades de bendecir o aprovechar aquellas que Dios le ponía en el camino. No entendía, y supongo que sigue sin hacerlo, el pecado de omisión.  Los antiguos egipcios se presentaban ante Osiris, el dios del infamando, quien determinaba si eran dignos de entrar en el más allá. Los juzgados por la divinidad se defendían dando cuenta de todo el mal que n...

CUARESMA DÍA 3

  Como el Padre me envío a mí, así os envío yo a vosotros. (Juan 20:21) La Cuaresma es el tiempo para llevar a cabo una revisión en profundidad de nuestra vida. Uno de los aspectos a pensar es cómo estamos viviendo la misión. Dios envío a su Hijo al mundo porque deseaba reconciliar a través de Jesús todas las cosas con Él mismo. El Padre envió a Jesús a esta misión de reconciliación y restauración y el Hijo nos envía nosotros a unirnos con Él en ese ministerio de bendecir al mundo.  ¿Cómo estás viviendo la misión? ¿Formas parte de ese gran colectivo de cristianos que piensan que el objetivo de la muerte de Jesús fue llevarnos al cielo? ¿Eres de los que creen que mientras eso sucede nuestra responsabilidad es ser buenas personas y tratar de ser felices? Las preguntas describen la versión más popular de lo que significa ser cristiano para muchas personas. La misión no ocupa ningún lugar o se sigue creyendo que es algo para una élite espiritual que dedican su vida a tiempo comple...

CUARESMA DÍA 2

Sea mi corazón íntegro. (Salmo 119:80) La Cuaresma es un tiempo de reflexión. La reflexión es un acto que tiene tres movimientos. Primero, pararse. Es imposible llevar a cabo una revisión de la vida sin dedicarle un mínimo tiempo de calidad. Segundo, tomar distancia para ganar perspectiva. Ver nuestra vida desde fuera, mirarla, en la medida de lo posible como un observador neutral. Aún mejor si podemos hacerlo acompañados por el Espíritu Santo que susurre a nuestro oído lo que Él ve y tal vez se escapa -adrede o no- a nuestra observación. Tercero, actuar sobre aquello que hemos percibido. Hoy la reflexión es acerca de nuestro corazón. En la Palabra del Señor es el centro de control de todo nuestro proyecto humano. Donde se decide cómo vivimos, que prioridades albergamos, que motivaciones permitimos y que valores nos sustentan. Del corazón, según Jesús, nacen las conductas. Todo proceso de cambio, si quiere ser sostenible, debe pasar por el mismo. La Biblia nos exhorta a tener un co...

CUARESMA

  Pues así ha dicho el Señor de los ejércitos: meditad bien sobre vuestros caminos. (Hageo 1:5) La cuaresma son los 40 días que preceden a la celebración de la muerte y resurrección de Jesús, lo que habitualmente denominamos la Semana Santa. Lamentablemente las iglesia protestantes y aún más las no pertenecientes a las denominaciones históricas hemos ignorado esta práctica. Práctica que, sin embargo, no es católica en su origen aunque ahora lo sea casi exclusivamente en su vivencia.  La iglesia primitiva estableció esta práctica como un tiempo para el examen y la reflexión profunda sobre la manera en que vivimos, cuán alineados están con el Reino de Dios nuestros valores, prioridades, motivaciones, etc.  Quiero invitarte a que me acompañes en este viaje para durante 40 días echarle un vistazo a nuestras vidas y dejar que el Espiritu del Señor nos muestre qué hay en nuestro interior y que deberíamos cambiar. ¿te animas?

CÓMO MEDIR MI LIDERAZGO

Y aunque como apóstoles de Cristo, podíamos habernos presentado con todo el peso de la autoridad, preferimos comportarnos entre vosotros, con dulzura, como una madre que cuida de sus hijos. Sentíamos tal cariño por vosotros que estábamos dispuestos a entregaros, no sólo el mensaje evangélico de Dios, sino incluso nuestra propia vida. ¡Hasta ese punto había llegado nuestro amor! (1 Tesalonicenses 2:7-8) Nunca ha dejado de sorprenderme el liderazgo autoritario en tantas y tantas iglesias evangélicas. Líderes que se apoyan en unos versículos sacados de aquí y de allá para blindar su autoridad frente a cualquier tipo de disidencia. Que nunca piden retroalimentación y que, lamentablemente, confunden sus gustos personales y forma de ver la iglesia, la misión, la alabanza, etc., y creen que equivalen a la voluntad del Señor. Alejados totalmente del modelo de Jesús y sus enseñanzas acerca de un liderazgo que debería caracterizarse por ser el siervo de todos, el menor, el más entregado y no el ...

CÓMO MEDIR MI FE

  Sin cesar recordamos ante Dios, nuestro Padre que activa es vuestra fe, que esforzado vuestro amor y que firme la esperanza que habéis depositado en nuestro Señor Jesucristo. (Colosenses 1:3) En el mundillo del liderazgo se afirma que medimos aquello que valoramos. Por ejemplo, si una iglesia mide asistencia y ofrendas, eso es una señal de lo que valora. También se dice que aquello que no se puede medir no se puede evaluar y, por tanto, no se puede mejorar. Creo que eso es aplicable también, ambas cosas, al seguimiento del Maestro. En línea con lo propuesto anteriormente propongo dos cosas que deberíamos medir. La primera, cuánto nos parecemos a Jesús. La segunda, cuál es nuestro impacto misional en el mundo. Si una iglesia mide eso sería señal de que le concede importancia.  Una vez identificado lo que es importante medir el segundo punto sería cómo lo medimos. A mí no se me ocurre otro modo que por medio de conductas observables. Sólo puedo medir cuánto me parezco a J...

LA AGENDA DEL CIELO

  ¡Habéis resucitado con Cristo! Orientad, pues, vuestra vida hacia el cielo, donde está Cristo sentado junto a Dios. Poned el corazón en las realidades celestiales y no en las de la tierra. Porque habéis muerto y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. ¡Qué lindos versículos! No debe haber vida en papel o digital que nos los tenga subrayados. ¡Qué poesía, que imágenes tan evocadoras e inspiradoras! Y hemos de añadir, para la mayoría de nosotros, poco prácticas. Déjame que te haga una pregunta ¿Cómo esas verdades compartidas por el apóstol pueden aplicarse a tu vida cotidiana? Déjame hacerte una propuesta. De forma espiritual, por medio del bautismo, morimos a una antigua forma de vivir y resucitamos a una nueva vida. Esa nueva vida, porque somos personas nuevas, tiene una nueva agenda vital, la agenda del cielo. Nueva vida, nueva agenda, la agenda de Dios. ¿En qué consiste esa agenda? Tiene, a mi entender, un doble propósito. Primero, formar a Cristo en nosotros, ayud...