JESÚS, A TU CASA Y A LOS TUYOS
Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales todo lo que el Señor ha hecho contigo y como ha tenido compasión de ti. (Marcos 3:19) A menudo, seguir a Jesús no implica nada épico ni especial, sino la consistencia, la continuidad y la coherencia (que no la perfección) en nuestro entorno cotidiano. El mandato del Maestro es válido, sin excepción, para cada uno de nosotros, porque donde es más difícil dar la talla o intentar estar a la altura es en nuestra casa, con los nuestros, con los cercanos, con aquellos que más nos conocen, los que tienen acceso a nuestro versión origina y no a la editada que nos esforzamos por presentar en sociedad. Pero, para ello hemos de tener una historia que contar, una historia que narre lo que el Señor ha hecho en nosotros y como ha tenido y sigue teniendo compasión de nosotros.