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LA TERNURA DE DIOS

Decía Sión: "Me ha dejado el Señor, mi Dios se ha olvidado de mí". ¿Se olvida una madre de su criatura, deja de amar al hijo de sus entrañas? Pues aunque una madre se olvidara, yo jamás me olvidaré. (Isaías 49:14-15)
Hay una cierta tendencia -según el contexto teológico del que procedemos- a enfatizar ciertos aspectos de Dios e ignorar totalmente otros. Hay personas centradas en el Dios vengador, justiciero; hasta parece que disfruten al pensar en la cantidad de personas que irán al infierno y arderán en el fuego eterno, incluidos aquellos evangélicos que no creen los matices doctrinales -que ellos mismos han creado- al pie de la letra. Otros ven al Señor como un abuelo bonachón que mira hacia otro lado cuando pecamos y nos sonríe con indulgencia. Son dos extremos, lo sé. Pero lo que quiero enfatizar es que el Señor nuestro Dios es poliédrico y no podemos enfatizar una faceta de su carácter a expensas de las otras; no podemos agarrarnos a aquellos atributos que nos gustan y s…
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MIEDO Y VULNERABILIDAD

Escuchadme, casa de Jacob, resto de la casa de Israel, que os llevé desde el seno materno, que os transporté desde el vientre: hasta que seáis viejos seré el mismo, hasta que seáis ancianos os sostendré; os he llevado y os llevaré, os sostendré y os salvaré. (Isaías 46:3-4)

Desde que entendí, asumí comprendí, ¡Cualquiera que sea la forma de expresarlo! que iba a toda velocidad hacia la vejez, tercera juventud, edad dorada o cualquier otro de los subterfugios que se usan para describirla, ciertas emociones o estados de ánimo me han acompañado y se han hecho presentes de tanto en tanto. Estoy convencido de que los mismos ya no me abandonarán, serán inseparables compañeros de una nueva etapa de la vida y, por un lado tendré que acostumbrarme a vivir con ellos y, por otro, tendré que ejercitar la capacidad de gestionarlos. Estoy hablando del miedo y de la vulnerabilidad. Miedo a muchas cosas, la enfermedad, el dolor, el sufrimiento, la limitación en la capacidades, la restricción o empeque…

DIOSES INCAPACES DE SALVAR

Los que rezan a un dios incapaz de salvar. (Isaías 45:20)

Se ha afirmado que el ser humano está diseñado para adorar, y si no adora al verdadero Dios buscará otro objeto de adoración. Chesterton, el escritor inglés del siglo XIX ya afirmaba que cuando el hombre no cree en Dios cree en cualquier cosa. (si el lector está interesado en profundizar en este tema le recomiendo el siguiente artículo: https://elpais.com/diario/2006/03/19/eps/1142753207_850215.html) Estoy totalmente de acuerdo, la negación de Dios no implica la desaparición de la necesidad, sino simplemente que ésta debe ser llenada con otras opciones que, en muchas ocasiones, resultan totalmente inverosímiles. Lo tratamos de satisfacer con otras cosas, otras personas o, incluso, con una adoración hacia nosotros mismos. La necesidad es testaruda y no desaparece por su negación, simplemente se abre camino de otras maneras.
Lo que Dios plantea a través del profeta Isaías es la capacidad de esos otros dioses para salvar. Salvar, no…

PUESTOS LOS OJOS

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe. (Hebreos 12:2)

Los ojos siempre están puestos en algo o alguien; aveces los cerramos porque no queremos ver una realidad que no nos gusta, nos asusta o disgusta. Cerrar los ojos no significa, sin embargo, que la misma desaparezca. La Palabra nos invita a que nuestros ojos estén puestos en Jesús, centrados, enfocados en Él. Tiene razón, cuando los ponemos en otros, en las circunstancias, las emociones o incluso en nosotros mismos, estamos apostando fuertemente por el desánimo, el desengaño, la frustración y toda una serie de emociones auto destructivas que cada uno puede completar a su gusto. 
Poner los ojos en Jesús es una decisión personal, es algo intencional, es algo que decidimos hacer. Optamos por centrarnos en Él en vez de centrarnos en todo lo anterior. No significa que neguemos la existencia de todo lo demás ¡Para nada! Es simplemente que decidimos que no será nuestro enfoque, nuestro centro y, consecuentemente, le …

CEREBROS Y 3

Nada hay más engañoso que el corazón; no tiene remedio, ¿quién lo conoce? (Jeremías 17:9)

Había comentado que la ciencia nos ha enseñado que tres partes de nuestro cuerpo podrían ser consideradas "cerebros", en tanto que tienen la capacidad de procesar información y devolvernos retroalimentación acerca de la misma. El "cerebro" ubicado en nuestras entrañas está relacionado con la protección de la vida. El ubicado en el corazón es el centro de control de nuestro proyecto vital y nuestra identidad; allí residen nuestros valores y nos envían retroalimentación advirtiéndonos cuándo estamos intentando actuar en contra de nuestro real y genuino yo. Entonces ¿Cuál es la función del cerebro propiamente dicho, es decir, de aquel que reside en nuestra cabeza?
Su función es generar un discurso que justifique las decisiones tomadas en el corazón. Cuando tomamos una decisión que viola nuestro auténtico yo, que va contra nuestras creencias, principios o valores, se genera una diso…

CEREBROS 2

Nada hay más engañoso que el corazón; no tiene remedio, ¿quién lo conoce? (Jeremías 17:9)
Otro de los "cerebros", es decir de las partes de nuestro cuerpo que tienen la capacidad de recibir información, procesarla y enviarnos retroalimentación es el corazón. Así como las entrañas estaban vinculadas con la protección de nuestro proyecto vital y se encargaban de enviar señales de alerta, el corazón está preocupado con nuestro auténtico yo, con nuestra identidad, con nuestro ser. En el corazón, según siempre la ciencia, residirían nuestros valores, nuestra auténtica identidad y cuando algo entra en contradicción con ese auténtico yo, el corazón nos envía retroalimentación generando ese estado de inquietud, ansiedad, estrés, etc., que es el resultado de nuestro deseo de actuar o dejar de hacerlo de una manera que es totalmente inconsistente con nuestro yo real, auténtico y genuino. 
No en vano la Biblia nos enseña que, ante todo y sobre todo, cuidemos el corazón pues de él nace la…

CEREBROS

Nada hay más engañoso que el corazón; no tiene remedio, ¿quién lo conoce? 10 
Yo, el Señor, examino el corazón, sondeo el interior de las personas, para pagar a cada cual su conducta, conforme al fruto de sus acciones. (Jeremías 19:7-10)
La ciencia nos ha enseñado que, por así decirlo, tenemos "tres cerebros", entendiendo por ello tres partes de nuestro cuerpo que tienen la capacidad de procesar la información y enviarnos señales acerca de la misma. Un primer "cerebro" estaría ubicado en nuestras entrañas. Éstas procesan información de manera no racional y procesan, esencialmente, aquella que está relacionada con nuestra supervivencia. Todos hemos experimentado esa sensación física de angustia, ese nudo en el estómago cuando enfrentamos algo que nos sobrepasa o situaciones que nos generan miedo e inseguridad. Este "cerebro" nos pone alerta, nos hace sentir mal y/o inseguros con relación a decisiones que hemos tomado o debemos tomar; no sabríamos explicarlo muy b…