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DEUTERONOMIO PARTE III/ EL CÓDIGO DEUTERONÓMICO/ CAPÍTULO 12

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Te regocijarás ante el Señor tu Dios por el fruto de tu trabajo. Ten cuidado de no desamparar jamás al levita mientras vivas en tu tierra. (Deuteronomio 12: 18 y 19) El Señor nos presenta aquí dos mandamientos de signo bien distintos pero, a mi humilde parecer, totalmente complementarios. El primero de ellos, tiene que ver con la responsabilidad de gozar de la vida a través de las cosas que percibimos como fruto de nuestro trabajo. El contexto del pasaje está orientado en esa dirección, habla de poder disfrutar con las buenas cosas que tenemos y experimentamos en la vida y que, como nos dice el libro de Santiago, vienen de Dios. Gozar, disfrutar, sacarle gusto a la vida, celebrar, forma parte de nuestra responsabilidad como seguidores de Jesús. El segundo de ellos, tiene que ver con la responsabilidad hacia aquellos que han hecho de su vida un servicio a tiempo completo en el ministerio cristiano. Creo que todos estamos a pleno tiempo en el servicio al Señor, seamos am...

DEUTERONOMIO PARTE III/ EL SEGUNDO DISCURSO DE MOISÉS/ CAPÍTULO 11

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Me dirijo, pues, a vosotros que habéis sido testigos de las grandes hazañas que ha hecho el Señor.  (Deuteronomio 11:7) Hay ocasiones en la vida en que es necesario pararse para hacer un ejercicio de memoria de las cosas que el Señor ha llevado a cabo en nuestras vidas porque nuestra naturaleza caída, afectada a causa del pecado, tiene una clara tendencia a olvidarse de todo aquello que ha pasado y sucedido. Pareciera como si las intervenciones de Dios en el pasado, en vez de construir una sólida base de confianza en Él de cara al futuro, se fueran difuminando como se difumina un sueño nada más despertar, escapándose entre las grietas de nuestra mente y siendo imposible retenerlo. Aquello que el día que sucedió nos pareció tan impactante, tan evidente muestra de la manifestación del Señor, hoy no tiene la capacidad de evocar ni emoción ni devoción. Tal vez por eso la Escritura nos exhorta a pararnos, a pensar, a recordar. Todos ellos verbos cargados d...

DEUTERONOMIO PARTE II/ EL SEGUNDO DISCURSO DE MOISÉS/ CAPÍTULO 10

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En aquella ocasión el Señor me dijo: Talla dos losas de piedra iguales a las primeras y súbemelas al monte. Haz también un arca de madera. (Deuteronomio 10:1) Dos nuevas tablas de la Ley tuvieron que ser dadas a Israel ya que las primeras habían sido destruidas por Moisés cuando, al descender del Sinaí, vio la idolatría del pueblo de Israel y las destruyó. Hay un gran simbolismo en estas dos nuevas tablas, el simbolismo de la nueva oportunidad, de la segunda oportunidad. La entrega de aquellas dos losas significaba que a Israel se le concedía una nueva oportunidad, una más, de enderezar su relación con el Señor y de continuar adelante con Él.  Pero esa entrega también nos revela algo muy importante acerca del carácter del Dios al cual seguimos, a saber, que es un Dios de nuevas oportunidades, de nuevos comienzos. El pasado, sea el que sea, una vez reconocido y confesado queda total y absolutamente olvidado. Un nuevo comienzo es posible sin que, al menos...

DEUTERONOMIO PARTE II/ EL SEGUNDO DISCURSO DE MOISÉS/ CAPÍTULO 9

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No te quepa duda de que si el Señor te da esta fértil tierra, no es por tus méritos ni porque seas mejor, pues tu también eres un pueblo terco. (Deuteronomio 9:6) Simplemente por pura gracia, esa gracia escandalosamente inexplicable e incomprensible. Nosotros, hoy mismo, no somos aceptados ni por méritos ni por ser mejores. Nada hay en nosotros que nos haga merecedores, dignos receptores del amor y la aceptación de Dios, únicamente la gracia. Lo que sucede es que una vez recuperados de la primera y chocante impresión que nos produce la gracia nos acostumbramos a ella y comenzamos a pensar justamente aquello que, ni siquiera, debería de pasar por nuestras mentes, es decir, que somos mejores y tenemos más méritos que otros, especialmente de aquellos que a nuestros ojos nos parecen despreciables por su carencia de moral o ética o por su conducta pecaminosa evidente (la nuestra ya nos esforzamos por mantenerla oculta). Mi impresión es que este pasaje, como tantos o...

DEUTERONOMIO PARTE II/ EL SEGUNDO DISCURSO DE MOISÉS/ CAPÍTULO 8

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Que no se te ocurra pensar: "He alcanzado esta prosperidad gracias a mi esfuerzo y mis propios medios." Recuerda que ha sido el Señor tu Dios quien te ha dado fuerzas para obtener esa prosperidad. (Deuteronomio 8:17) Me da la impresión que Dios no hace ninguna advertencia que no sea posible que se cumpla, es decir, si nos prepara es porque la posibilidad es cierta, es real, existe. Hay una tensión con la que siempre tendremos que vivir, Dios provee y, al mismo tiempo, nosotros lo conseguimos. El Señor es la fuente de todo lo que tenemos pero nosotros lo hemos obtenido como resultado de nuestro trabajo. Esa tensión siempre estará presente a lo largo de nuestra vida y tendremos que aprender a vivir con ella y a entender que ambas realidades son ciertas, no es lo uno ni lo otro, sino dos caras de la misma moneda, dos perspectivas de la misma montaña.  No podemos negar que cada día nos levantamos para ir a nuestros trabajos que nos producen más o menos rendimie...

DEUTERONOMIO PARTE II/ EL SEGUNDO DISCURSO DE MOISÉS/ CAPÍTULO 7

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No les tengas miedo, porque está contigo el Señor tu Dios, Dios grande y terrible. (Deuteronomio 7:21) El miedo es definido por el diccionario de la Real Academia una perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.  Muchos de nosotros al pensar, bien en el presente o bien en el futuro, sentimos miedo, sentimos esa perturbación, ese recelo o aprensión de que algo malo o indeseable pueda llegar a pasarnos. Todo ello puede deberse a causas reales o imaginarias, a escenarios ciertos o al desenfreno de nuestra mente que tiene la capacidad de proyectarse en el futuro y visualizar situaciones angustiosas. Poco importa si la causa es real y justificada o, por el contrario, es simplemente una imaginación, el miedo es miedo y puede adueñarse de nuestra mente y nuestra vida. La propuesta de Dios no es reprimir el miedo, no se trata de ignorarlo, no es pretender que no existe y que no debería de estar en nuestras mentes ni angustiar nuestros corazon...

DEUTERONOMIO PARTE II/ EL SEGUNDO DISCURSO DE MOISÉS/ CAPÍTULO 6/2

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Ten mucho cuidado de no olvidar al Señor. (Deuteronomio 6:12) El contexto del pasaje es la preparación y los consejos finales de Moisés antes de que el pueblo entre en la tierra prometida. Moisés indica que allí se encontrarán con algo que puede suponerles una gran tentación para apartarse de Dios, la prosperidad en forma de casas, propiedades, beneficios materiales de todo tipo e índole, posición, etc. La prosperidad no es ni buena ni mala, todo depende de cómo la gestionemos. Puede convertirse en nuestra aspiración última, lo que nos mueve, nos motiva, nos empuja y da sentido a nuestras vidas. En tal caso, como dice la Escritura, donde esté nuestro tesoro estará nuestro corazón. Por otro lado puede generar en nosotros un sentido muy peligroso de autosuficiencia de pensarnos, razonablemente, que todo ello lo hemos conseguido nosotros con nuestro propio esfuerzo y mérito y comenzar a anidar en nuestro corazón la actitud de que total, para qué necesitamos a Dios. ...