JESÚS, ESTRUCTURAS NUEVAS Y VIEJAS
El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos. Y nadie que haya bebido vino añejo querrá después beber vino nuevo, porque dirá que el añejo es mejor. (Lucas 5:38-39) El judaísmo de los escribas, fariseos y maestros de la ley no podía ser el recipiente de la nueva espiritualidad que Jesús y el Reino de Dios traían. Una nueva espiritualidad precisaba de una nueva cultura que le permitiera crecer. El cristianismo judío que representaban Santiago, el hermano de Jesús y Pedro no podía ser el recipiente de la nueva espiritualidad que una iglesia de origen y composición gentil necesitaban. Ambos casos ilustran la necesidad de culturas y estructuras nuevas para nuevas realidades. Pensemos que cuando Jesús habla de nuevo y viejo no está haciendo una categorización moral, sino meramente funcional. Los odres -culturas y estructuras- tienen una tendencia natural a fosilizarse, a perder flexibilidad y, como consecuencia, a resistirse a todo cambio. Consecuentemente, aquello que fue ...