DEUTERONOMIO PARTE III/ EL CÓDIGO DEUTERONÓMICO/ CAPÍTULO 12
Te regocijarás ante el Señor tu Dios por el fruto de tu trabajo. Ten cuidado de no desamparar jamás al levita mientras vivas en tu tierra. (Deuteronomio 12: 18 y 19)
El Señor nos presenta aquí dos mandamientos de signo bien distintos pero, a mi humilde parecer, totalmente complementarios. El primero de ellos, tiene que ver con la responsabilidad de gozar de la vida a través de las cosas que percibimos como fruto de nuestro trabajo. El contexto del pasaje está orientado en esa dirección, habla de poder disfrutar con las buenas cosas que tenemos y experimentamos en la vida y que, como nos dice el libro de Santiago, vienen de Dios. Gozar, disfrutar, sacarle gusto a la vida, celebrar, forma parte de nuestra responsabilidad como seguidores de Jesús.
El segundo de ellos, tiene que ver con la responsabilidad hacia aquellos que han hecho de su vida un servicio a tiempo completo en el ministerio cristiano. Creo que todos estamos a pleno tiempo en el servicio al Señor, seamos amas de casa, maestros, trabajadores en una fábrica o pastores, sólo cambia el ámbito, no la importancia o la dignidad del ministerio. Aquellos que estamos en el ámbito del servicio a otros miembros del cuerpo de Cristo recibimos nuestro sustento de ellos y es en esta dirección que se orienta el segundo de los mandamientos. Somos responsables de gozar de la vida y somos responsables de cuidar de aquellos que nos cuidan e invierten en nuestras vidas para que sigamos a Jesús.
Entiendo la complementariedad de ambos mandamientos. El uno y el otro van de la mano, dos caras de la misma realidad.
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