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RECONCILIACIÓN

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  Porque sin tomar en cuenta los pecados de la humanidad, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo por medio de Cristo y a nosotros nos ha confiada ese mensaje de reconciliación. (2 Corintios 5:19) Reconciliar: Hacer que restablezcan su amistad dos personas. ¡Qué ministerio tan increíble el que Dios nos ha dado, colaborar con Él en la reconciliación de la humanidad!.  Para ello, no tiene en cuenta los pecados de la humanidad (incluidos los míos). Pasa por alto las ofensas que hemos cometido y que continuamos cometiendo porque desea, motivado por su amor, poder restaurar su relación con nosotros y restaurarnos como seres humanos. Pero me pregunto ¿Cuán bien llevo a cabo ese ministerio? ¿Tengo la misma actitud hacia las personas que tiene Dios? ¿Me acerco con la buena noticia que la amistad con el Señor es posible, o bien, con la actitud de juicio y condena por la mala vida del pecador? ¿Me he convertido en fiscal y juez en vez de ser el conciliador que atrae juntas...

SECRETOS

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  Conscientes del respeto que merece el Señor, nos esforzamos en convencer a los demás, pues lo mismo que nuestra vida no tiene secretos para Dios, espero que tampoco los tenga para vosotros. (2 Corintios 5:11) Una vida sin secretos para Dios ¡Qué interesante! Parece una paradoja ya que el Señor conoce todo, absolutamente todo acerca de nosotros; nuestros pensamientos, actitudes, motivaciones, juicios y un etcétera tan largo como deseemos hacerlo.  Por tanto, nada permanece oculto ante Él, no hay secretos que podamos esconder. ¿De qué habla Pablo pues al hablar de una vida sin secretos? Yo diría que el apóstol nos está hablando de una vida de confesión. La palabra confesar en griego es, homologeo, que literalmente significa estar de acuerdo con. Cuando confesamos estamos de acuerdo con Dios acerca de nuestro pecado, acerca de su seriedad, alcance, consecuencias, etcétera. Una vida sin secretos para el Señor sería aquella en que estamos de acuerdo con Él ace...

RENDIR CUENTAS

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  Porque todos nosotros tenemos que presentarnos ante el tribunal de Cristo para que cada uno reciba el premio o el castigo que le corresponda por lo que hizo durante su vida mortal. (2 Corintios 5:10) Esta es una realidad que, o bien desconocemos, o bien no queremos tener en cuenta. Pero es real, todos los seguidores de Jesús, sin excepción deberemos de pasar cuentas de la forma en que hemos vivido. Algunos le llaman a esto el juicio de nuestra mayordomía, es decir, siguiendo la lógica de las parábolas sobre los talentos, será un rendir cuenta acerca de cómo hemos vivido y cómo hemos usado los recursos que el Señor nos ha encomendado en préstamo, en usufructo para poderlos administrar para honrarlo a Él y bendecir a otros.  No es nuestra salvación lo que está en juego, es más bien el tipo de vida que hemos vivido y si esta ha estado alineada con los planes y los propósitos de Dios. Este pasaje, y otros similares, no tienen como finalidad meternos el miedo en el cuerpo, a...

VIVIR

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  Cristo, en efecto, murió por todos, para que quienes vivan, ya no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. (2 Corintios 5:15) ¿Qué significa pues vivir para Dios? Desde luego no significa vivir para las actividades de la iglesia local que, en ocasiones, llenan nuestras agendas y apelan a nuestra culpabilidad si no nos involucramos en ellas. Porque la vida se desarrolla en la cotidianeidad, en el hogar, en el trabajo, en los estudios, en el vecindario, en el gimnasio y, natural pero no principalmente en los que llamamos la iglesia.  La Escritura siempre se explica a ella misma. Juan, escribiendo en su primera epístola, en el capítulo tres y versículos del uno al tres, indica que si alguien afirma conocer a Jesús debería vivir como Él vivió. Es una buena pista para interpretar a Pablo. Lucas, el autor del libro de los Hechos nos dice que Jesús vivió haciendo el bien y era evidente que Dios estaba con Él. Otra buena pista. Vivir p...

ANDAR POR FE

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Y caminamos guiados por la fe y no por lo que vemos. (2 Corintios 5:7) ¿Qué es tener fe? Aquí Pablo no se refiere a estar de acuerdo con una serie de creencias, un conjunto de doctrinas que conocemos como la fe cristiana. Algo, por tanto, fundamentalmente intelectual. El apóstol está hablando de una actitud ante la vida. No encuentro mejor sinónimo de ese tipo de fe que la palabra confiar. El que tiene fe confía. Pero esto me plantea un nuevo reto ¿Qué significa confiar? No he encontrado mejor definición de confiar que la medida en que yo me siento seguro con alguien. La sensación de sentirse seguro es tremenda, como lo es también la de sentirse inseguro. Esa seguridad nos permite descansar, relajarnos, tomar perspectiva, interpretar lo que nos pasa de otra manera. Pablo, por tanto, nos está diciendo que nuestra actitud ante la vida debe ser la de sentirnos seguros. Seguros con Dios, es decir, con sus intenciones hacia nosotros, sus motivaciones, su carácter. sus planes. Seguros a ...

MÁS EN COMPARAR

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Si alguno se figura ser algo, cuando en realidad no es nada, se engaña a sí mismo. (Gálatas 6:3) La verdad os hará libres, afirmó Jesús. Pero, dejémonos de historias, la verdad puede ser dolorosa, abrumadora, excesiva para ser aceptada. No es fácil aceptar que uno es un miserable, que tiene motivaciones inconfesables, que es un adicto, que necesita el control, el poder o la obsesiva aceptación por parte de los demás. Es más llevadera la ilusión que la verdad; más fácil de lidiar con ella. No es, pues, de extrañar que prefiramos montarnos una realidad virtual para no tener que afrontar la realidad, llamémosla, auténtica. En esto, como comentaba ayer, juega un papel importantísimo el compararnos con otros, con aquellos que son "peores" que nosotros. Eso nos hace sentir mejores y mejor con esa verdad que no queremos, no podemos, no sabemos o una mezcla de las tres, afrontar. La verdad realmente nos hace libres porque solo cuando la reconocemos estamos en condiciones de poder hac...

COMPARAR

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  Que cada uno examine su propia conducta y sea la suya, sin compararla con la del prójimo, la que le proporcione motivos de satisfacción (Gálatas 6:4) La comparación es el principio número uno del fariseísmo. De ella procede su fuerza. Todos hemos de lidiar con la realidad de que no somos el ser humano que Dios espera que seamos. Es más, ni siquiera somos el que nosotros quisiéramos ser. Consecuentemente eso genera en nosotros una tensión, una disonancia cognitiva que debe ser resuelta de alguna manera para poder seguir adelante con nuestra vida cotidiana. La comparación con otros nos permite hacerlo. Miramos a otros -evidentemente a aquellos cuya comparación resultará favorable para nosotros- y así nos sentimos mejor. Observamos sus vidas y eso nos hace sentir más a gusto con las nuestras, descarga la tensión de no ser quién deberíamos ser. Al menos, somos mejores que el otro. Señor, te doy gracias porque no soy como ese publicano, afirmaba el fariseo de la parábola. Pa...