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JESÚS, IDENTIDAD

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Jesús insistió:  — Y vosotros, ¿quién decís que soy? (Lucas 9:20) En coaching enseñamos que una pregunta es potente en la medida en que genera reflexión en la vida de la persona que la recibe. En esa disciplina las preguntas no deben hacerse para satisfacer la curiosidad del que las hace, sino para generar descubrimiento, reflexión y nuevas perspectivas en el interrogado. Sin ningún lugar a dudas esto es lo que pretende Jesús cuando dirige su pregunta a sus discípulos. La intención es que ellos tengan que poner orden en su mente acerca de la identidad de aquel con quien se han asociado y están siguiendo. Porque todo alrededor de Él está relacionado y gira acerca de su identidad. Las enseñanzas del Maestro son, sin duda, importantes, dignas de ser seguidas y guardadas. Sin embargo, muchos de sus principios de vida no son novedosos y habían sido enunciados antes que Él los enseñara. Lo que es sorprendente es el tema de su identidad, quién realmente es Él. Puesto que t...

JESÚS, ACOGE

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Y volviéndose a la mujer, dijo a Simón:  — Mira esta mujer. Cuando llegué a tu casa, no me ofreciste agua para los pies; en cambio, ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha secado con sus cabellos.     Tampoco me diste el beso de bienvenida; en cambio ella, desde que llegué, no ha cesado de besarme los pies.   Tampoco vertiste aceite sobre mi cabeza; pero ella ha derramado perfume sobre mis pies.     Por eso te digo que, si demuestra tanto amor, es porque le han sido perdonados sus muchos pecados. A quien poco se le perdona, poco amor manifiesta.  Luego dijo a la mujer: — Tus pecados quedan perdonados.  Los demás invitados comenzaron, entonces, a preguntarse a sí mismos: “¿Quién es este, que hasta perdona pecados?”.   Pero Jesús dijo a la mujer: — Tu fe te ha salvado. Vete en paz. (Lucas 7:44-50) La iglesia institucional cada día tiene menos crédito a ojos de un número cada vez mayor de sectores de nuestra sociedad...

JESÚS ENTRE NOSOTROS, 2

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Jesús se echó a llorar. (Juan 11:35) Jesús no únicamente anduvo en medio nuestro, fue uno con nosotros. ¿Qué sentido tiene llorar por tu amigo muerto si sabes que en cuestión de minutos lo vas a resucitar? No tiene el más mínimo, salvo que sea una reacción típica y puramente humana ante la pérdida de alguien querido. Llorar es humano. Jesús fue humano, plenamente humano. Las páginas de los evangelios dan muestras una y otra vez de la genuina humanidad del Maestro de Galilea. Lo vemos experimentando las dimensiones físicas -hambre, sed, sueño, cansancio, dolor- y psíquicas -angustia, ira, tristeza, abatimiento, abandono, rechazo- de la realidad humana.  A mis ojos eso tiene un increíble valor. Un Dios que ha experimentado mi realidad y limitaciones  puede entender la complejidad del ser humano. Todo lo vivió, a excepción del pecado, incluyendo la tentación y la muerte, la más democrática de todas las experiencias humanas. Por tanto puedo establecer un...

JESUS, ENTRE NOSOTROS

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Y la Palabra se encarnó y habitó entre nosotros. (Juan 1:14) No es raro en las mitologías que haya seres humanos que acaban divinizados; es singular, sin embargo, el hecho de que Dios se humanice, se vuelva como uno de nosotros y camine y habite en medio nuestro. Jesús supone una visión radicalmente diferente, un giro de 180 grados, un nuevo paradigma de como estábamos acostumbrados a pensar acerca de Dios y concebirlo. El original griego del texto de Juan transmite la idea de un nuevo vecino que se ha mudado a nuestro barrio, a nuestro bloque de apartamentos, a nuestra urbanización. Es uno más dispuesto a compartir con todos nosotros la realidad humana, vivirla y experimentarla de primera mano, no desde la distancia remota del centro del universo. Cuando leo las páginas de los evangelios veo a Jesús interactuando con nosotros a nuestro nivel, en la vida cotidiana. Su ministerio no se desarrolla ni en el templo ni en la sinagoga (aunque, sin duda, visita ambos...

JESUS, SEÑOR DE TODO

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¿Quién es este, que da órdenes a los vientos y al agua y le obedecen? (Lucas 8:26) Leo el capítulo ocho del evangelio de Lucas y veo una sucesión de milagros llevados a cabo por Jesús. Algo me llama la atención y me doy cuenta que hay un patrón común o, al menos, eso pretendo ver. El Maestro con todo ello demuestra su poder sobre diferentes ámbitos de la creación. En el primer episodio las fuerzas de la naturaleza le obedecen y una tormenta que está a punto de hacer perecer a los discípulos se calma. Jesús y su banda tocan tierra y un endemoniado, poseído por un número grande de espíritus, sale a su encuentro y es liberado. Del mismo modo que las fuerzas físicas se rinden ante su autoridad lo hacen las fuerzas espirituales. De vuelta al lado judío del lago es recibido con alegría por la multitud. Sin embargo, un hombre angustiado sale a su encuentro. Su única hija, de doce años de edad, está gravemente enferma y le pide al Maestro que vaya para sanarla. Él se pone e...

JESÚS, LEALTADES

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En cierta ocasión fueron a ver a Jesús su madre y sus hermanos; pero se había reunido tanta gente que no podían llegar hasta él.   Alguien le pasó aviso:  Tu madre y tus hermanos están ahí fuera, y quieren verte. Jesús contestó: — Mi madre y mis hermanos son todos los que escuchan el mensaje de Dios y lo ponen en práctica. (Lucas 8:19-21) Este pasaje nos habla de lealtades. Todos nosotros tenemos un buen número de ellas; políticas, religiosas, familiares, nacionales, sociales, deportivas y de otra índole. Como en nuestros días las más fuertes en la época de Jesús eran las familiares y nacionales. Los judíos eran un pueblo extremadamente nacionalista, un nacionalismo que, a menudo, era xenófobo y le llevaba al desprecio total y absoluto del diferente. Génesis tres nos enseña que el pecado ha roto las relaciones entre los seres humanos y unos dañan, abusan y se enseñorean de otros en función de las diferencias de sexo, cultura, religión, economía, nacionalidad y cualqui...

JESUS Y LAS TRADICIONES 3

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Jesús dijo al hombre de la mano atrofiada: -Ponte ahí en medio. Luego preguntó a los otros: -¿Qué es lo que se permite en sábado? ¿Hacer el bien o hacer el mal? ¿Salvar una vida o destruirla? Ellos callaron. Al verlos tan obcecados, Jesús les echó una mirada, enojado y entristecido al mismo tiempo, y dijo al enfermo: -Extiende tu mano. Él la extendió y la mano recuperó el movimiento. (Marcos 3:3-5) Este relato aparece en los tres evangelios sinópticos. Hay breves variaciones entre uno y otro. En uno de los textos son los fariseos los que plantean la cuestión sobre lo lícito o no de sanar en el día sábado; en los otros es el mismo Jesús quien lo pone sobre la mesa. El punto central, sin embargo, es en todos ellos el mismo, las necesidades del ser humano versus la prioridad en mantener las tradiciones religiosas. Jesús estaba quebrantando la observancia del sábado de forma intencional y premeditada. Sabía lo que hacía. La tradición impedía que se sanara en el día de reposo...