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INTIMIDAD

He leído en el salmo 51 estas palabras: Tú quieres la sinceridad interior y en lo íntimo me inculcas sensateza He pensado en las disonancias que existen entre mi interior y mi exterior. Entre mi imagen pública y mi realidad privada. Ayer estaba hablando delante de cientos de líderes juveniles de Puerto Rico. Todos ellos tienen una imagen de mi, mayoritariamente positiva y buena. Ellos desconocen lo que hay en mi interior y uno se pregunta qué pensarían si pudieran llegar a conocer algunas cosas que yo sé, pienso o me motiva. No estoy diciendo que tengamos que ser transparentes con todo el mundo, sería imposible, muchas personas con las que trabajo no estarían en condiciones de entender y aceptar mi realidad interior. Aunque si es cierto que todos necesitamos amigos, compañeros, con los que podamos ser nosotros mismos. Me refiero a la necesidad de que al menos podamos ser sinceros, podamos ser nosotros mismos con el Señor. Él conocer lo que hay, por supuesto, pero es diferente del hec...

DESEO DE DIOS

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Como el ciervo suspira por torrentes de agua así, Dios mío, suspiro por ti. Estoy sediento de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo llegaré a ver el rostro de Dios? (Salmo 42:2-3) Hoy, de buena mañana, cuando he leído estas palabras del salmo escrito por Coré me he quedado triste. Después de tantos años de ser un seguidor de Jesús me he preguntado cuán grande es mi necesidad de Dios y, de ahí la razón de mi tristeza, me he dado cuenta que fácil es tener un cristianismo vacio de Dios en que las cosas sean mecánicas, rutinarias pero sin vida. He sentido las palabras del salmo como un toque de atención, como una invitación a revisar mi caminar como cristiano.

LA REACCIÓN ANTE LOS MALVADOS

Una de las cosas más chocantes de esta vida es la maldad de mucha gente y la aparente impunidad con que menosprecian, humillan, explotan y se aprovechan de los demás. Este tipo de gente es denominado en los salmos, los malvados, y esta parte de la Biblia está llena de referencias a ellos y también a reflexiones acerca de su prosperidad y el silencio y falta de acción al respecto por parte de Dios. El salmo que hoy he leído, el 37 no es una excepción y el escritor se repite a sí mismo y cuestiona al Señor ante la paradoja antes mencionada. El salmista da, sin embargo, una serie de consejos prácticos acerca de cómo actuar, No te exasperes (v.1) Confía en el Señor y haz el bien (v.3) Deleítate en el Señor (v.4) Encomienda tu camino al Señor (v.5) Descansa en el Señor (v.7) No envidies a quien prospera (v.7) No te enfurezcas, no te enojes, no te exasperes que harás mal (v.8)

MIEDO

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Yo busqué al Señor y me respondió, me libró de todos mis miedos. (Salmo 34:5) Es miedo es una realidad en la vida. Miedo a lo conocido y miedo a lo desconocido. Miedo a lo que podemos prever y miedo a lo que no tenemos la capacidad de anticipar. Miedo a lo hecho en el pasado y miedo a lo que podemos ser capaces de hacer en el futuro. Puedo negar el miedo o dejarme dominar por él hasta tal punto que haga la vida imposible de ser vivida con un mínimo de paz y sosiego. Hoy leía estas palabras del salmo y me daba cuenta el inmenso poder que hay al poder reconocer, identificar y darle nombre a nuestros miedos y, además, poderlos echar una y otra vez ante el Señor quien puede librarnos de ellos. No puedo evitar que el miedo aparezca, no quiero negar su existencia ni ahuyentarlo de mi mente. La Palabra nos ofrece un camino mejor, dárselos a Dios y permitir que el nos libre de todos ellos.

PERDÓN

Pero yo reconocí mi pecado, no te oculté mi culpa; me dije: "Confesaré mi culpa ante el Señor". Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Salmo 32:5) Dichoso aquel a quien se perdona su falta, aquel a quien de su pecado se absuelve. (Salmo 32:1) Después de tantos años de seguir a Jesús el pecado continúa siendo una realidad en mi vida. Una realidad en ocasiones inquietante, en otras paralizante, siempre destructiva. Lo triste del caso es que no hay esperanzas que vaya a desaparecer y será algo que me acompañará el resto de mi peregrinaje. Por eso, las palabras del salmo son de tanto consuelo y ánimo. Es cierto que no puedo evitar el pecado, pero puedo lidiar con él y la confesión, la posibilidad de ser honesto, sincero y transparente con Dios me da la oportunidad de experimentar su perdón y poder continuar adelante. No quiero se frívolo con la confesión. No quiero usarla como un talisman que me permita vivir como yo quiera. No puedo acercame a ella como si fuera un remedio mág...

CONOCER EL CAMINO

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Hay momentos en la vida en que uno tiene la sensación de estar perdido, de no estar seguro que la dirección es la correcta. Es un sentimiento difícil de explicar pero que he experimentado en más de una ocasión. Aparentemente todo parece correcto, sin embargo, uno tiene una inquietud interior que le hace pensar que no anda en la dirección correcta. El problema es que, en ocasiones, no hay posibilidad de verificarlo. No hay señales a nuestro alrededor que lo indiquen. No tenemos mapa porque es territorio desconocido y, lamentablemente , la gente con la que nos encontramos no está más orientada que nosotros mismos. Es un buen sinónimo de la vida. Me siento así, inseguro acerca de la dirección futura. Hoy leía el salmo 27 y he encontrado estas palabras, muéstrame , Señor, tu camino. Estoy seguro que Dios no tiene ningún interés en no mostrarme su camino. Creo que el problema es hallar el tiempo y el espacio para pararse, esperar y escuchar su voz.

CADA DÍA

El Salmo 25 no es muy diferente que muchos otros. La angustia se mezcla con la confianza. El sentimiento de desesperación y abandono con la esperanza puesta en Dios. Después de describir su mísera situación a lo largo del salmo David, por dos veces, hace la siguiente exclamación , en ti pongo mi esperanza cada día. Porque en ti tengo puesto mi esperanza. Me llama la atención la afirmación cada día. No es algo que uno hace en un momento determinado y se acabó. Es una decisión continua, consciente, intencional de elegir a Dios entre las muchas cosas en las que podríamos poner nuestra confianza.