CADA DÍA

El Salmo 25 no es muy diferente que muchos otros. La angustia se mezcla con la confianza. El sentimiento de desesperación y abandono con la esperanza puesta en Dios. Después de describir su mísera situación a lo largo del salmo David, por dos veces, hace la siguiente exclamación, en ti pongo mi esperanza cada día. Porque en ti tengo puesto mi esperanza.

Me llama la atención la afirmación cada día. No es algo que uno hace en un momento determinado y se acabó. Es una decisión continua, consciente, intencional de elegir a Dios entre las muchas cosas en las que podríamos poner nuestra confianza.

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