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JUSTICIA Y SANTIDAD

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La lectura de Deuteronomio me ha llevado a varios capítulos en los que se habla acerca de actuar de manera justa. Las recomendaciones dadas por Dios en estos fragmentos son muy variadas y van desde el mantenimiento del nombre de las familias hasta el cuidado de los pobres, huérfanos y viudas, todo ello pasando por mandamientos relacionados con la siega, relaciones de pareja y ejercer justicia e integridad en los juicios y el uso de pesos y medidas que no sean fraudulentas, Porque quien practica el fraude y la estafa es abominable para el Señor tu Dios. Los pensamientos que estas lecturas han traído a mi mente no son nuevos, sin embargo, creo que es muy importante para mí no olvidarlos. Mi tradición evangélica hace mucho énfasis en la santidad de Dios. Hemos recalcado enormemente este aspecto de su carácter y, como consecuencia, todo lo relacionado con la moral ha adquirido una dimensión muy importante. Los pecados relacionados con la moral, especialmente la sexual, son gravísimos porq...

NO TE DESENTIENDAS

No te hagas el desentendido. (Deuteronomio 22:3) Es una afirmación que se repite en varias ocasiones en unos pocos versículos. El contexto habla de no desentenderse si ves que el buey o el asno de tu vecino se ha perdido. Ve, toma la iniciativa y devuélvelo . Sin embargo, este simple versículo me ha hecho pensar en las muchas veces que me he desentendido de la situación de mi prójimo o de las necesidades de mi prójimo. Por muchas y, seguramente buenas, razones, no he tomado la iniciativa, no me he movido para solucionarlas o para ayudar cuando era oportuno y necesario. Quiero imitar a los personajes de la Biblia que no se desentendieron, empezando por Jesús, que consideró las necesidades de los demás como propias. Quiero evitar la imitación de personajes como Caín y Jonás , que se desentendieron y consideraron que las necesidades humanas no eran su problema y no iban con ellos.

POBRES

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Nunca dejará de haber pobres en esta tierra; por eso te mando que abras generosamente la mano a tu hermano, al pobre y al indigente de tu tierra. (Deuteronomio 15:11) Dios hace la constatación que siempre tendremos pobres en medio de nosotros. Por cierto, Jesús hizo la misma afirmación cuando alguien, según su criterio, “desperdició” dinero ungiéndolo con perfume. Tendremos pobres porque vivimos en un sistema que es injusto donde la corrupción, el egoísmo y la insensibilidad hacia las necesidades de otros están a la orden del día. La reciente crisis financiera internacional, fruto de la avaricia desenfrenada de algunos, ha afectado de manera terrible a millones y millones de personas, como lo hizo hace un poco más de tiempo la especulación abyecta de los precios de los alimentos básicos que condenó a todavía más miseria a millones de seres humanos ya lo suficientemente pobre. Podríamos seguir mencionando de forma casi interminable más y más miseria, dolor y pobreza consecuenci...

SEDUCCIÓN

¡Pero cuidado!, no os dejéis seducir ni os apartéis del Señor rindiendo culto a otros dioses y postrándoos ante ellos. Deuteronomio 11:16 Esta es la advertencia que el Señor hace al pueblo de Israel cuando está a punto de entrar en la tierra de Canaán y, consecuentemente, a interactuar con otros pueblos que tendrán otros dioses, otros valores y otros estilos de vida. La advertencia sigue siendo válida hoy y sigue siéndolo para mí también. Hay siempre una atracción en los dioses del entorno en que nos ha tocado vivir. Hay que mirar el pasaje con perspectiva amplía y entender que no necesariamente estamos hablando de dioses en el sentido estrictamente religioso, sino más bien en el que indicaba Martín Lutero cuando afirmaba que Dios era aquello que ocupaba el primer lugar en tu corazón. Hay una atracción en todos y cada uno de los dioses que esta sociedad adora, el dinero, el placer, el poder, etc. El consejo que la Biblia me da es tener cuidado, estar al tanto, estar alerta.

MÁS ACERCA DE NO OLVIDAR

Después de unos días de forzada interrupción sigo con mi lectura de Deuteronomio. Moisés sigue con su discurso al pueblo y dándole advertencias acerca de su comportamiento en la tierra prometida. En el capítulo 8 versículo 17 he leído, Que no se te ocurra pensar, "He alcanzado esta prosperidad gracias a mi esfuerzo y mis propios medios. Es una tentación que siempre está ahí, en los momentos de dificultad y necesidad es muy fácil acercarse a Dios, depender de Él y buscarlo, sin embargo, cuando las cosas van bien, la prosperidad llega y comenzamos a florecer en nuesta vida y empresas, la tendencia humana es a pensar que todo eso ha sido posible gracias a nuestros propios esfuerzos, al resultado de nuestro trabajo y nuestra diligencia y, por tanto, olvidar que todo viene de Dios y gracias a Él lo tenemos.

NO OLVIDAR

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Continuo con mi lectura del libro de Deuteronomio. Hoy he sido muy impactado por lo que leí. Transcribo lo que dice el capítulo 4 versículo 9, Pero ten cuidado, no permitas que se te olviden las cosas que han visto tus ojos ni dejes que se aparten de tu memoria en todos los días de tu vida.; cuéntaselas a tus hijos y tus nietos. ¡Qué importante es no olvidar lo que Dios ha hecho en mi vida! y, al mismo tiempo, ¿Qué fácil es olvidarlo! La verdad es que con el paso del tiempo los recuerdos, incluso de las cosas más importantes, quedan difuminados y, aquello que un día era claramente la intervención manifiesta de Dios, acaba convirtiéndose en algo que podemos atribuir a la casualidad, el azar o, simplemente pasó porque tenía que pasar. La Palabra de Dios se manifiesta en forma de mandamiento. Es mi responsabilidad no olvidar, mantener viva y fresca la memoria de lo que el Señor ha hecho en mi vida y, como Él mismo dice, contarlo a mis hijos y a mis nietos, pasarlo a la nueva generación, d...

MIEDO

He comenzado la lectura del libro de Deuteronomio, el último de los libros del Pentateuco. Este libro transcribe los discursos de despedida de Moisés al pueblo de Israel antes de que este entré en la tierra prometida después de los cuarenta años de peregrinaje por el desierto a causa de su incredulidad. Esta articulado en forma de discursos. En este primer discurso, Moisés les recuerda el fracaso en entrar en la tierra que Dios les había concedido y atribuye las causas a su miedo y su incredulidad. Tuvieron miedo de la realidad que tenían que enfrentar, ciudades amuralladas, pueblos poderosos y bien armados e incluso la presencia de gigantes. Fueron incrédulos, no creyeron que el Señor pudiera ser más poderoso que sus enemigos. Durante los tres primeros capítulos, los que he leído hoy, Moisés habla en varias ocasiones de tener miedo. He pensado en mi propia realidad personal y como, ha menudo tengo miedo de la sociedad que me rodea y de las personas que la componenen . Me refiero a un...