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INCREDULIDAD

Mateo acaba el capítulo 13 de su evangelio con la narración de una visita de Jesús a Nazaret , la aldea donde se crió y creció, un lugar donde era bien conocido de todos los habitantes. La respuesta de los nazarenos fue de sorpresa y asombro ante Jesús, especialmente cuando el Maestro enseñó en la sinagoga del pueblo. La gente no salía de su asombro ante las palabras y la enseñanza de Jesús. No podían entender como el hijo de José y María, a quien conocían tan bien, podía saber tantas cosas y hablar de tal manera. Mateo afirma que Jesús se convirtió en una piedra de tropiezo para ellos. Sin embargo, lo que más me ha llamado la atención es la afirmación última de Mateo, y a causa de la falta de fe de aquella gente, no hizo allí muchos milagros. La falta de fe, la incredulidad de aquella gente impidió que Jesús pudiera obrar milagros en medio de ellos. En otros lugares la gente buscaba a Jesús, iba tras Él, literalmente lo asaltaban para poder ser sanados. En su aldea, entre los suyos,...

EL PODER DE UNA VIDA

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Jesús sigue hablando a las multitudes acerca del reino de Dios y dice lo siguiente: El reino de Dios puede compararse al grano de mostaza que el labrador siembra en el campo. Se trata, por cierto, de la más pequeña de todas las semillas, pero luego crece más que las otras plantas del huerto y llega a hacerse como un árbol, hasta el punto de que en sus ramas anidan los pájaros. También les dijo: -el reino de Dios puede compararse a la levadura que una mujer mezcló con tres medidas de harina para que fermentara toda la masa. La moraleja es sencillo, comienzos pequeños e insignificantes pero grandes impactos posteriores. Así es el reino de Dios, lo comenzó un simple carpintero de Palestina y hoy en día tiene influencia en todo el mundo. Pero me ha hecho pensar en el impacto que la vida de cualquier cristiano puede tener. Pablo, nos dice en una de sus cartas que debemos vencer con el bien al mal . En este mundo donde el mal en todas sus manifestaciones es tan evidente puedo vencerlo cada ...

Y DIO FRUTO

Comienzo el capítulo 13 del evangelio. Mateo reune en el mismo las enseñanzas de Jesús acerca del Reino de Dios por medio de las parábolas. Algunas de estas son explicadas únicamente a sus seguidores más fieles y cercanos, el resto, a todos aquellos que querían escuchar a Jesús. Una de estas últimas es la parábola del sembrador. En ella se habla de cuatro tipos de personas que reaccionan de cuatro maneras diferentes ante el mensaje del reino de Dios. De estas, tres responden de una manera no positiva y únicamente en uno de los tipos de personas podemos identificar una respuesta positiva. Habitualmente hemos aplicado esta parábola a las personas no cristianas y cómo responden ante el mensaje de Jesús, sin embargo, puede ser aplicado igualmente a los que nos denominamos cristianos y valorar cómo respondemos cuando somos confrontados con el mensaje del Maestro. Lo que más me ha llamado la atención -y está en línea con los últimos pasajes leídos- es la importancia del fruto. La buena tierr...

HACER LA VOLUNTAD DEL PADRE

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El capítulo 12 acaba con uno de esos episodios que confrontan mis largamente sostenidas ideas acerca de qué significa ser cristiano. La familia de Jesús, concretamente su madre y sus hermanos, se acercan con el propósito de poder hablar con Él. Ante la imposibilidad de hacerlo, debido a la multitud, le envían un mensajero solicitándolo. La respuesta de Jesús no deja de sorprenderme: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y, señalando con la mano a sus discípulos, añadió: -Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. Como en el anterior pasaje, el del fruto que identifica al árbol, Jesús deja claro que aquello que me identifica como seguidor suyo no son mis creencias, por muy ortodoxas que puedan ser, ni la pertenencia a una determinada familia religiosa, únicamente el estilo de vida es la prueba contundente de mi seguimiento de Jesús y, de forma específica, el hacer la vo...

POR EL FRUTO SE SABE

Si dais por sano el árbol, dad por sano su fruto; y si dais por malo el árbol, dad por malo su fruto. Por el fruto se sabe cómo es el árbol. ¡Hijos de víbora! ¿Cómo puede ser bueno lo que decís, si vosotros mismos sois malos? Porque la boca habla de lo que rebosa el corazón. Del hombre bueno, como es rico en bondad, brota el bien; pero el hombre malo, como es rico en maldad, brota el mal. Os advierto que, en el día del juicio, cada cual habrá de responder de toda palabra vacía que haya pronunciado. Ten en cuenta que por tus propias palabras serás juzgado y declarado inocente o culpable. (Mateo 12:33-37) Tal vez existan pocas cosas que hayan producido más daño al seguimiento de Jesús que una frivolización de la gracia. Los evangélicos hemos pensado que el mero hecho de creer -entendiendo por creer el estar de acuerdo con ciertas proposiciones religiosas- automáticamente estábamos en paz con Dios, aunque nuestra creencia no nos moviera a ningún tipo de acción. Incluso hemos despreciado l...

YO NO QUIERO SACRIFICIOS

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Jesús es cuestionado por las autoridades religiosas de Israel por romper las tradiciones relativas a guardar el sábado, el día sagrado. No deja de tener gracia el asunto, Dios mismo condenado de ser poco religioso por los representantes de la religión institucionalizada. Tal y como describen los primeros 21 versículos del capítulo 12 este rechazo viene dado por la insistencia del Maestro de colocar las necesidades de los seres humanos por encima de las observancias religiosas. Jesús se salta el sábado porque hay personas que tienen hambre y otras que necesitan ser sanadas. Jesús hace frente a sus opositores recordándoles lo que Dios desea y lo que no desea. Para ello cita las palabras del profeta Oseas, yo no quiero que me ofrezcáis sacrificios, sino que seáis compasivos. La compasión no es únicamente un sentimiento, es una respuesta ante el estado de necesidad de nuestro prójimo, tanto el cercano, amigos, familiares, compañeros como el lejano, donde se incluirían mis enemigos. Mientra...

VENID A MÍ

¡Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os daré descanso! Con estas palabras de Jesús concluye el capítulo 11 del evangelio de Mateo. Sin duda una de las afirmaciones de Jesús más motivadoras y estimulantes porque la vida es dura y difícil para la mayoría, sino todos los mortales. Muchas cosas producen cansacio y agobio, las enfermedades, la familia, las relaciones, la inseguridad con respecto al futuro, las crisis de todo tipo, las expectativas que tenemos de los otros y que no se cumplen, las injusticias, la impotencia ante situaciones que nos tocan vivir y no hemos escogido, la incapacidad de articular, ver o esperar un futuro diferente, la falta de esperanza, el hambre, el paro, la opresión, el abuso, la violencia, la pobreza, el miedo, la marginación..... Nuevamente todo esto se produce porque vivimos en un mundo y una vida que no es la que Dios pensó, más bien la que el pecado ha creado. Ante esta realidad que a muchos abruma, cansa y agobia, Jesús nos propone...