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DISCUTIR CON DIOS

Señor, si me pongo a discutir contigo, tú siempre tienes la razón; y sin embargo, quisiera preguntarte el porqué de algunas cosas. ¿Por qué les va bien a los malvados? ¿Por qué viven tranquilos los traidores? (Jeremías 12:1) Jeremías no es el primer ni el único personaje de la Biblia que tras mirar a su alrededor se plantea semejante pregunta. Job, Habacuc y Assaf entre otros se cuestionaron esa realidad y se la plantearon a Dios. El problema del mal y del triunfo de los malvados, su aparente impunidad y prosperidad siempre ha sido un quebradero de cabeza para las personas que siguen a Dios y una de las principales razones por las cuales muchos no creyentes cuestionan la existencia del Señor o, al menos, su justicia. A mí me sucede lo mismo. Las noticias de la prensa de mi país hablan una y otra vez de políticos corruptos, de personas que usan el poder y la autoridad en beneficio propio, de empresarios que no tienen ningún escrúpulo en despedir trabajadores para aumentar el ben...

CORAZÓN PAGANO

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El pueblo de Israel se consideraba un pueblo religioso. Estaban orgullosos de tener el templo -donde según su tradición moraba el Señor- y la Ley -que expresaba la voluntad de Dios para su pueblo-. Esto les daba una falsa sensación de seguridad. De algún modo consideraban que teniendo ambas cosas todo estaba bien y podían sentirse tranquilos, incluso invulnerables desde el punto de vista político y militar porque Dios estaba con ellos. Sin embargo, el Señor tenía una perspectiva diferente del pueblo y en Jeremías capítulo 9 versículo 26 afirma, y aun todo el pueblo de Israel son realmente paganos de corazón. Se puede ser perfectamente religioso en el exterior y un auténtico pagano en el interior. El corazón, en la antropología hebrea es el lugar donde reside la voluntad, desde el que se controla y gobierna la vida, el que decide cuáles han de ser nuestras prioridades, nuestros valores, nuestros objetivos, cómo invertimos nuestra vida. En mi propia experiencia me doy cuenta que pued...

PÁRATE Y PIENSA

En Jeremías 6:16 dice el Señor: Paraos en los caminos y mirad , preguntad por los senderos antiguos, dónde está el mejor camino; seguidlo y encontraréis descanso. Pararse y observar la vida cotidiana. Pararse y evaluar en qué dirección estamos yendo. Pararse y considerar a dónde nos lleva el camino que seguimos. Pararse y decidir cuál es el camino que deberíamos seguir. ¡Qué difícil es hacer esto en el contexto de la vida tan ajetreada y liada que llevamos! ¡Qué necesario es, sin embargo!

NO TOMES A LA LIGERA

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Hoy comienzo la lectura del libro del profeta Jeremías. Los primeros capítulos hablan acerca de la rebeldía del pueblo de Dios, como este le volvió la espalda al Señor y pasó olímpicamente de Él. En el capítulo 2 he leído estas palabras, ¿Por qué tomas a la ligera tu cambio de estilo de vida? Me ha hecho pensar en mi propia experiencia personal, como puedo permitir la inconsistencia, la incoherencia y el pecado y poco a poco, sin darme cuenta irme apartando más y más de lo que considero que debe ser mi estilo de vida. Especialmente me ha hecho meditar acerca de la expresión tomar a la ligera. Ha venido a mi mente la idea de ser frívolo, de no darle importancia, de considerar que algo no es tan grave y que podemos vivir con ello y, tal y como dice la Escritura, se produce un cambio en nuestro estilo de vida.

CIELOS NUEVOS Y TIERRA NUEVA

He llegado al final del libro del profeta Isaías donde he leído lo siguiente: Se olvidarán los apuros de antaño, quedarán ocultos a mis ojos, pues voy a crear un nuevo cielo, junto con una nueva tierra. No rememorarán lo de antaño, ya no será recordado; al contrario, alegraos y gozad sin límites por lo que voy a crear (65:16-18) Es la promesa de cielos y tierra nueva. Es la promesa que el universo llegará a ser aquello que Dios pretendió que fuera y el pecado, nuestra rebelión contra Dios, nuestro deseo de ser independientes con respecto a Él, impidió que llegara a ser. La promesa de los cielos y la tierra nueva es la promesa del fin del dolor, el sufrimiento, la muerte, la injusticia, la opresión, la maldad, la impunidad, todo aquello que, en principio, es ajeno a la experiencia humana pero el pecado introdujo. Sabemos que aún no es el tiempo, pero llegará. Mientras tanto, vivimos de la esperanza, que no es un mero deseo -como aquel que espera que le caiga la lotería- sino una realida...

RECORDAR

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Hay momentos en que todo tipo de miedos asaltan la mente, especialmente todos los relacionados con el futuro, ¿Qué pasara? ¿De qué viviremos? ¿Cómo será nuestro futuro? ¿Cómo cubriremos nuestras necesidades? y un largo etcétera. La tentación es reprimirlos porque son sombríos y crean inquietud en nuestras mentes y corazones. La propia necesidad de sobrevivir hace que desee que desaparezcan de la mente. Sin embargo, son reales, están ahí, no puedo obviarlos o ignorarlos. Las palabras de Isaías 63:7 han venido en mi auxilio, Voy a recordar los favores del Señor, voy a cantar sus alabanzas, lo que hizo por nosotros el Señor. Quiero centrar mi mente y mis pensamientos en todas las cosas buenas que el Señor ha hecho conmigo y mi familia en el pasado y confiar en Él todas las preocupaciones, miedos y ansiedades del futuro. No, no voy a negar que están ahí, sólo que quiero dejarlas en sus manos.

UN ABISMO

No es tan corta la mano del Señor que no pueda salvar; tampoco su oído es tan duro que no pueda oír; son vuestros pecados los que crean un abismo entre vosotros y vuestro Dios; son vuestros delitos los que hacen que oculte su rostro y no os oiga, por no veros ni oíros. (Isaías 59:1 y 2) Dios sigue teniendo interés en la vida de cada ser humano, incluída, naturalmente, la mía propia. Son nuestras actitudes las que nos alejan de Él, las que crean esos abismos de separación que nos impiden acercarnos a Él.