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EL PROBLEMA DEL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO: CONSECUENCIAS

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La tierra va a ser maldita por tu culpa. (Génesis 3:17) Vimos que el pecado trajo consigo la introducción de la muerte, el dolor y el sufrimiento en la experiencia humana. No podemos entender nuestra realidad sin tener en cuenta y estudiar de forma profunda todo lo que dice el capítulo tres del libro de Génesis. En el mismo Dios habla a la serpiente, a la mujer y al hombre, y el significado de las palabras del Señor son tremendamente importantes para entender y ubicar en el contexto adecuado el problema del dolor y el sufrimiento de la humanidad. Hay dos posibles interpretaciones de ellas: todo lo que Dios dice es un castigo a  la humanidad por haber pecado, o bien, se trata de una descripción de las consecuencias lógicas e inevitables del haber tomado la decisión de alinearse de Él.  En mi humilde opinión no estamos hablando de castigo sino más bien de comunicar al ser humano, que por otra parte ya tenía conocimiento de las consecuencias (si comes, morir...

EL PROBLEMA DEL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO: DESOBEDIENCIA

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Fue el ser humano el que introdujo el pecado en el mundo, y con el pecado la muerte. Y como todos pecaron, de todos se adueñó la muerte. (Romanos 5:12) La muerte, el dolor y el sufrimiento no formaban parte del diseño original de Dios para la creación. Pablo, en su carta a los romanos lo explica con claridad meridiana. La responsabilidad recae sobre el ser humano y su deseo de vivir al margen de Dios, de declararse autónomo, independiente del Señor y su jurisdicción.  Adán y Eva habían sido advertidos de las repercusiones que tendría la desobediencia con respecto al mandamiento de no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Ellos conocían y comprendían de modo teórico qué era la muerte y cuáles eran las repercusiones de alienarse de Dios. Prueba de su comprensión es que Eva pudo argumentar claramente con la serpiente acerca de lo que sucedería si decidían comer del fruto prohibido. Lo cierto es que ambos, haciendo ejercicio de su libertad comi...

EL PROBLEMA DEL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO: BONDAD

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Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno. (Génesis 1:31) Podemos vivir una buena parte de nuestras vidas y tal vez el dolor y el sufrimiento no nos alcancen. Quiero explicar la diferencia entre ambos porque, a  menudo, los usamos de forma intercambiable sin ser lo mismo. El dolor es la dimensión física; el sufrimiento es la dimensión emocional y espiritual. Podemos tener el uno sin el otro o experimentar ambos a la vez, simultáneamente.                                                               Pero hay momentos, como en esta pandemia, en que ambos se hacen presentes y se resisten a desaparecer de nuestra realidad y eso nos lleva a sentir el miedo a experimentarlos. Los vemos cercanos, en nosotros mismos o en los que nos rodean. Entonces, no podemos obviar ni ignorar que el dolor y el s...

¿PUEDE DIOS LIBRARTE DEL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO?

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Si el Dios a quien adoramos puede librarnos del horno ardiente y de tu mano, seguro que nos librará, majestad.   Pero, aunque no lo hiciera, puedes estar seguro, majestad, que no daremos culto a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has erigido. (Daniel 3:17-18) El desconocimiento del carácter y la naturaleza de Dios, tal y como es expuesto en las Escrituras, puede llevarnos a formarnos falsas ideas acerca de Él y, en base a las mismas, también expectativas equivocadas acerca de cómo esperamos que actúe en nuestras vidas y circunstancias. Que algo, por ejemplo, sea posible y esté al alcance del Señor no significa necesariamente que vaya a hacerse, menos aún que Él esté obligado a hacerlo en favor nuestro.  ¿Puede Dios librarnos del dolor y del sufrimiento en nuestra vida cotidiana? Sin duda puede. ¿Significa eso que esté obligado a hacerlo, incluso que sea conveniente llevarlo a cabo? No necesariamente. Creo que el episodio de los tres amigos de ...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: ¡SE ACABO!

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Si comprendéis estas cosas y las ponéis en práctica seréis dichosos. (Juan 13:17) Son más de cincuenta días escribiendo acerca de la fe en los tiempos del COVID 19 y siento que ha llegado el momento de poner fin a estas reflexiones. Durante todos estos días la Palabra de Dios nos ha desafiado, consolado, ampliado la visión y perspectiva, invitado a la reflexión, el cambio y la transformación. Ahora, todo queda en nuestras manos, bajo la nuestra responsabilidad personal. Cierro, pues, este ciclo con las palabras del Maestro acerca de la aplicación, la puesta en práctica de los consejos que su Palabra nos da. ¡Atentos a su simple enseñanza! No es el conocimiento lo que nos cambia e impacta, sino la aplicación del mismo en nuestra vida personal; aplicación que en ocasiones pasa por la confianza, la renuncia, la obediencia. Es posible que este tiempo del coronavirus pase y nada te pase. Puede darse el caso que sobrevivas físicamente, incluso que hayas generado anticuer...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: PROTEGER EL CORAZÓN

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Pero lo que sale de la boca, del corazón sale;  y esto contamina al hombre.   Porque del corazón salen los malos pensamientos, los  homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. (Mateo 15;18-19) Jesús no está en contra de las leyes rituales, especialmente aquellas relacionadas con la higiene. En su sabiduría Dios las promulgó a fin de proteger la vida de los seres humanos. El Maestro está haciendo un contraste entre observar una higiene corporal -que es algo importante y necesario- y desatender la limpieza del  corazón -que es, a medio y largo plazo mucho más dañina para nuestras vidas-. Podemos llevar mascarilla, lavarnos una y otra vez las manos y, sin embargo, tener el corazón lleno de suciedad, una suciedad que se va extiendo más y más en nuestro interior llenándolo todo y contaminando nuestros pensamientos, actitudes, motivaciones y, como resultado final, nuestras conductas. La crisis de...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: PROTEGIDOS II

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Si alardeamos de no cometer pecado, somos unos ilusos y no poseemos la verdad.   Si, por el contrario, reconocemos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos purificará de toda iniquidad. (1 Juan 1:8.9) Las autoridades sanitarias insisten una y otra vez en las necesidad de una buena higiene de las manos como uno de los medios más eficaces para evitar el contagio con el virus COVID 19. Dado que todavía no existen tratamientos que sea efectivos para su curación, la prevención es la única estrategia disponible, la mascarilla y el lavado continuado de nuestras manos para prevenir que el virus se pudiera haber depositado en ellas y por contacto con nuestra cara penetrara en nuestro cuerpo. Pequeñas estrategias que pueden producir grandes resultados. Ayer comentaba de qué modo la Palabra del Señor era nuestra mascarilla para evitar ser contaminados por el entorno. Hoy propongo que, siguiendo la analogía de la pandemia, veamos la confes...