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¿CÓMO SE SENTIRÍA JESUS EN TU IGLESIA?

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Este pueblo me honra de labios afuera, pero su corazón está muy lejos de mí. (Mateo 15: 8) Son palabras de Jesús y son palabras duras. Pero no son nuevas, literalmente está citando al profeta Isaías y también al salmista. El principio encerrado en las mismas está presente en muchos de los profetas. Para mí no es difícil oír el eco de la conversación entre el Señor y el profeta Samuel, tú miras lo que tienes delante, lo que está a tu vista, lo que ven los ojos, Yo, afirma el Señor, miro el corazón. ¿Qué evaluaría Jesús si un domingo cualquiera, de forma anónima, entrara en tu congregación? ¿Qué crees que le impactaría? ¿A dónde irían sus ojos? ¿Qué criterios usaría para hacerse una opinión de esa comunidad y su salud espiritual? ¿Cuán a gusto se sentiría en medio de los tuyos? No hace falta ser un teólogo, ni haber asistido a un seminario, ni haber escrito varios libros, ni ser un gran pastor, predicador o maestro; tampoco ser un "influencer evangélico" para sa...

INCRÉDULO

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Y a causa de su incredulidad, no hizo allí muchos milagros. (Mateo 13:58) El contexto de esta frase sigue siendo el mismo, Jesús en la sinagoga de Nazaret. El texto que he citado es un comentario editorial de Mateo, refleja lo que Jesús pensaba de sus paisanos y cómo afectó a su ministerio. Hace unas semanas, paseando por las calles de Barcelona, llegué hasta esta plaza, la plaza de la duda (dubte es el término catalán para duda) y, en seguida, he relacionado la foto con el pasaje que hoy estaba volviendo a meditar. El problema de los nazarenos era la incredulidad y es importante entender que duda e incredulidad no son, ni mucho menos, la misma cosa. Quise ser preciso a la hora de expresar la diferencia, consecuentemente, decidí ir al diccionario en busca de esa precisión que necesitaba. La enciclopédica obra Webster define incredulidad del siguiente modo: "la calidad o estado de ser incrédulo". En principio, no ayudaba excesivamente, había que buscar qué ...

¿ES TU DIOS UN DIOS TRIBAL?

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Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, echando mano a Jesús lo arrojaron fuera del pueblo y lo llevaron a un barranco de la montaña sobre la que estaba asentado el pueblo, con intención de despeñarlo.  (Lucas 4:28-29) El pasaje, como habrás adivinado, corresponde al día en que Jesús se presenta públicamente en la sinagoga de Nazaret ante sus paisanos. Lucas, un gran investigador de las historias que cuenta, indica que lo deseaban, literalmente, matar. Pero ¿Qué provocó semejante enfado de parte de aquella gente? Pues un tema de etnicidad, de racismo puro y duro. Jesús había afirmado que en tiempos de gran necesidad Dios había optado por ministrar a miserables gentiles -sirios o libaneses- en vez de hacerlo con la gente de su querido y amado pueblo escogido. Aquello era más de lo que sus oídos y su mentalidad podían soportar. Jehová era el Dios de su tribu, que despreciaba a todos aquellos que no pertenecían al pueblo escogid...

NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA

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Por eso les dijo: — Sólo en su propia tierra, en su propia casa y entre sus familiares menosprecian a un profeta. (Marcos 6;4) El profeta era alguien enviado por Dios al pueblo para recordarles que se habían desviado de la esencia del mensaje del Señor. El anuncio de las cosas futuras, que no está presente en todos los profetas, constituía tan sólo un parte mínima de su ministerio y, para nada, el centro del mismo. Su tarea principal era llamarle la atención al pueblo sobre la necesidad de volver a los básicos, de ser fieles al llamado y a la misión de Dios. Su labor era de denuncia y confrontación; no es de extrañar pues su escasa popularidad entre los suyos. Cuando no puedes descalificar el mensaje es más fácil descalificar al mensajero. Si a éste lo desproveemos de legitimidad, todo lo que diga la perderá también. Si el profeta es malo ¿Qué podemos esperar de su profecía? Y ¿Quién está en mejores condiciones para descalificar al profeta? aquellos que mejor lo...

EL EFECTO VACUNA

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Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga; y muchos que lo escuchaban no salían de su asombro y se preguntaban: — ¿De dónde ha sacado este todo eso? ¿Quién le ha dado esos conocimientos y de dónde proceden esos milagros que hace?   ¿No es este el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no son sus hermanas estas que viven aquí?  Así que estaban desconcertados a causa de Jesús . (Marcos 4:2-3) Las vacunas sirven para inmunizar, es decir, hacer resistente a una persona contra algo, generalmente, una enfermedad. Sin embargo, por extensión, podemos utilizar el concepto en muchos ámbitos de la vida; podemos haber generado resistencia a muchas cosas en nuestra diario vivir, desde la violencia doméstica a la pobreza, pasando por la indiferencia a las necesidades de nuestro prójimo. También podemos haber desarrollado inmunidad a Jesús, su Palabra y su misión. De alguna manera esto es lo que les pasó a sus conciudadanos de Naz...

TU DOLOR SU SANACIÓN

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Habéis sido, pues, sanados a costa de sus heridas. (1 Pedro 2:24) Sin el dolor físico, mental, emocional y espiritual de Jesús tú y yo no estaríamos salvados. Sin dolor, ya nos lo enseña la Escritura, no hay redención de pecados. Es iluso que pensemos que podemos unirnos al trabajo restaurador de Jesús sin aceptar, al mismo tiempo, nuestra dosis personal de dicho dolor en cualquiera de las dimensiones antes mencionadas.  Es más fácil dar de lo que tenemos que dar lo que somos. Dar tiempo es dar vida. Dar vida es ser vulnerable. Ser vulnerable es la posibilidad de sufrir. Sufrir es la posibilidad de sanar a otros. Y tú ¿Qué piensas al respecto?

FARISEO EN PROCESO DE RECUPERACIÓN

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Aún estaba lejos, cuando su padre lo vio, y profundamente conmovido, salió corriendo a su  encuentro, lo estrechó entre sus brazos y lo besó. (Lucas 15:20) Detrás de un fariseo -como es mi caso- siempre hay una realidad humana no aceptada, unas contradicciones no resueltas, unos traumas no sanados, un pecado no aceptado. Ello, nos genera una tremenda tensión entre el ideal al que honestamente aspiramos y la cruda realidad que, en ocasiones, se expresa con brutalidad y nos recuerda nuestra situación caída. Esa tensión, que la psicología denomina disonancia cognitiva, debe ser resuelta de algún modo y para los que somos fariseos la respuesta fácil es compararnos con los demás y sentirnos superiores a ellos, bien sea doctrinalmente, moralmente, conceptualmente, por los logros obtenidos, la influencia que tenemos, el reconocimiento que otros nos otorgan, etc., etc. Podemos, con satisfacción, mirarnos a nosotros mismos y dar gracias al Señor por no ser como los otros h...