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PARÁBOLAS, PERDIDOS Y HALLADOS, EL HIJO 3

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El tercer personaje en liza en esta parábola es el hermano mayor. A menudo tenemos la tendencia a pensar que fue el menor de ellos quien estaba perdido, sin embargo, desde el punto de vista espiritual el mayor de ambos no estaba en una situación mejor; así lo demuestra su reacción ante la situación. Hay varios aspectos que vale la pena destacar. Primero, su incapacidad de sentir misericordia por su hermano perdido. Sus sentimientos son totalmente contrarios a los de su padre. Mira las cosas desde el lado de la ley, le parece tener toda la razón del mundo para estar ofendido y enfadado y, lo cierto es que la tiene, el trato que está recibiendo su hermano es injusto. Pero la gracia no entiende de justicia o injusticia sino de necesidades. Y aquel hermano perdido, si ha de ser recuperado y redimido lo que necesita no es la ley -incapaz de redimir a nadie- sino la gracia transformadora, escandalosa e injusta.  Segundo, su juicio hacia la actitud de su padre. El herm...

PARÁBOLAS, PERDIDOS Y HALLADOS, EL HIJO, 2

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Al comenzar este comentario vale la pena recordar que Dios representa al padre de la parábola y su actitud hacia el ser humano en necesidad. La figura paterna es fascinante cuando se estudia. Aquel padre fue gravemente ofendido por su hijo menor. Pedirle en vida la herencia equivalía a decirle: "ojalá estuvieras muerto, así yo podría disfrutar de tus bienes y vivir mi propia vida". A pesar de lo ofensivo de aquellas palabras el padre decidió respetar su deseo y le dio la herencia que, como sabemos por la historia, malgastó viviendo de una forma disipada y desordenada.  Pero, como todos sabemos, finalmente aquel hijo decidió volver al hogar. El mismo era plenamente consciente que no podía aspirar a recuperar el lugar que había ocupado. Sabía que a lo máximo que podía obtener era  ser acogido como un trabajador, un jornalero; eso al menos le garantizaba un mínimo de dignidad, techo y comida. La historia cuenta que ya de regreso el padre corrió a su encuentro y lo abr...

PARÁBOLAS, PERDIDOS Y HALLADOS, EL HIJO 1

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Y les contó también: — Había una vez un padre que tenía dos hijos.     El menor de ellos le dijo: “Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde”. El padre repartió entonces sus bienes entre los dos hijos.   Pocos días después, el hijo menor reunió cuanto tenía y se marchó a un país lejano, donde lo despilfarró todo de mala manera.   Cuando ya lo había malgastado todo, sobrevino un terrible período de hambre en aquella región, y él empezó también a padecer necesidad.     Entonces fue a pedir trabajo a uno de los habitantes de aquel país, el cual lo envió a sus tierras, a cuidar cerdos.     Él habría querido llenar su estómago con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.     Entonces recapacitó y se dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, mientras yo estoy aquí muriéndome de hambre!     Volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti,   ...

PARÁBOLAS, PERDIDOS Y HALLADOS, LA MONEDA

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  O también, ¿qué mujer, si tiene diez monedas y se le pierde una de ellas, no enciende una lámpara y barre la casa y la busca afanosamente hasta que la encuentre?   9  Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: “¡Alegraos conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido!”. 10  Pues yo os digo que, igualmente, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta. (Lucas 15: 8-10) Los estudiosos de la Palabra nos indican que existen dos posibles interpretaciones al significado de la moneda perdida. La primera podría referirse a una dracma, moneda griega de plata y que equivalía al valor de lo que ganaban un jornalero por un día de trabajo. Perder semejante cantidad de dinero podía significar un auténtico desastre financiero para la familia; eso explicaría el afán por tratar de recuperarla. La segunda podía referirse a una de las monedas que engarzadas las unas con las otras formaban una especie de collar o ...

PARÁBOLAS, PERDIDOS Y HALLADOS, LA OVEJA

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Vale la pena recordar nuevamente que el centro de estas parábolas es Dios y su actitud hacia las personas que no le conocen y no tienen la oportunidad de una relación personal y significativa con Él. Por tanto, creo que la reflexión y las enseñanzas deben girar alrededor de ese vértice. Hay tres cosas que poderosamente me llaman la atención. Primero, el valor que Dios da a un único individuo. Honestamente, 99 no es un mal número. El rastreo de las oveja perdida era una tarea ardua y peligrosa. No es aventurado afirmar que el pastor se jugaba la vida en los múltiples accidentes geográficos de las tierras de Palestina y las alimañas que poblaban la zona, especialmente durante las noches. Hasta cierto punto su búsqueda de la oveja perdida podía suponer un peligro para el resto del rebaño, que aunque puesto a buen recaudo como afirma el texto, podía sufrir la ausencia del pastor.  Segundo, el Dios que toma la iniciativa. Es un principio espiritual que nunca hemos de per...

PARÁBOLAS, PERDIDOS Y HALLADOS

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Todos los recaudadores de impuestos y gente de mala reputación solían reunirse para escuchar a Jesús.     Al verlo, los fariseos y los maestros de la ley murmuraban:  — Este anda con gente de mala reputación y hasta come con ella. Jesús entonces les contó esta parábola:  — ¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja en el campo las otras noventa y nueve y va en busca de la que se le había perdido?   Cuando la encuentra, se la pone sobre los hombros lleno de alegría     y, al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos y les dice: “¡Alegraos conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido!”.     Pues yo os digo que, igualmente, hay más alegría en el cielo por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesiten convertirse. (Lucas 15:1-7) Lucas 15 es, sin ningún tipo de dudas, uno de los más bellos capítulos de la Biblia. En el se encuentran tres parábolas, la o...

PARÁBOLAS, CÁLCULOS PREVIOS

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Iba mucha gente acompañando a Jesús. Y él, dirigiéndose a ellos, les dijo:  — Si uno quiere venir conmigo y no está dispuesto a dejar padre, madre, mujer, hijos, hermanos y hermanas, e incluso a perder su propia vida, no podrá ser discípulo mío.     Como tampoco podrá serlo el que no esté dispuesto a cargar con su propia cruz para seguirme.   Si alguno de vosotros quiere construir una torre, ¿no se sentará primero a calcular los gastos y comprobar si tiene bastantes recursos para terminarla?   No sea que, una vez echados los cimientos, no pueda terminarla, y quede en ridículo ante todos los que, al verlo,   dirán: “Ese individuo se puso a construir, pero no pudo terminar”.   O bien: si un rey va a la guerra contra otro rey, ¿no se sentará primero a calcular si con diez mil soldados puede hacer frente a su enemigo, que avanza contra él con veinte mil?   Y si ve que no puede, cuando el otro rey esté aún lejos, le enviará una delegación para p...