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BUENAS LECCIONES

Entonces le invadió a Jonás un profundo malestar, se enojó... Señor te ruego que me quites la vida, porque prefiero morir a vivir. (Jonás 3:1 y 4) Hoy acabo el libro del profeta Jonás. Parece difícil encontrar tantas buenas lecciones en tan pocas páginas. Las sorprendentes palabras del profeta son pronunciadas porque Dios ha decidido perdonar a la ciudad de Nínive y no destruirla. No están producidas por un sentimiento de rabia ante la injusticia, antes al contrario, Jonás se enfada porque Dios decide perdonar. Se enfada, y lo hace de tal modo, que su reacción emocional es desproporcionada y carente de sentido, prefiere morir a tener que afrontar aquello. Dios, no se enfada con él, antes bien, de forma gentil le pregunta: ¿Piensas que haces bien en enojarte de esta manera? Todo esto me ha llevado a pensar en mis propias reacciones emocionales y ¡Cúan desproporcionadas pueden llegar a ser! Como puedo llegar a perder totalmente el control sobre mis emociones y reaccionar ante cosas, situ...

HUIR DE DIOS

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Pero Jonás, queriendo eludir el mandato del Señor, decidió huir a Tarsis. (Jonás 1:3) Hoy comienzo a leer el libro de Jonás. El profeta recibe una responsabilidad de parte de Dios y, ni corto ni perezoso, decide huir hacia Tarsis, lo que actualmente es la ciudad de Cádiz. Dicho de otro modo, se va de una punta a otra del Mediterráneo para eludir el obedecer a Dios. Pienso en mi propia vida y en cuantas veces huyo de Dios, no necesariamente de una forma física, más bien emocional, espiritual o intelectual. Pienso en todas las veces en que con claridad meridiana entiendo lo que Dios quiere y espera de mí y, sin embargo, claramente me niego a hacerlo. En ocasiones me justifico, lo racionalizo, lo sublimo. Otras simplemente me hago el loco, el sordo y paso. A mi manera, en mi realidad, me doy cuenta que repito la historia de Jonás.

LA PLOMADA

El profeta Amós, en la segunda parte de su libro tiene toda una serie de visiones que Dios le permite experimentar. Una de ellas que aparece en el capítulo 7 versículos del 7 al 9 es la de la plomada. Se trata de una simple plomada como las que usan los albañiles para asegurarse que las paredes están rectas. De forma simbólica, la plomada es aplicada al pueblo de Dios y, como era de esperar, no da la talla. Me ha hecho pensar en mi propia vida y estoy seguro que no pasaría la prueba de la plomada. Sé que esto no afecta al amor incondicional que Dios tiene por mí. Soy consciente de su gracia y que nada puede afectar su actitud de aceptación. Sin embargo, pienso desde la perspectiva de aquel que es amado de tal forma y que debería de poder corresponder al amor del Señor. Pienso desde la perspectiva de aquel que tiene el compromiso de parecerse más y más a Jesús.

BUSCADME Y VIVIRÉIS

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Los profetas siempre denuncian la idolatría -el apartarse de Dios en busca de otros dioses- pero también le señalan al pueblo el camino a seguir. El capítulo 5 del libro de Amós es realmente precioso. En él, se hace una descripción del carácter de nuestro Dios y de poder creador y por dos veces, el propio Señor indica, buscadme si queréis vivir (5:4) y después, buscad al Señor y tendréis vida (5:6) . Todos buscamos vida, en el sentido más amplio de la palabra, no siempre pensamos que la podamos encontrar en el Señor. Sin embargo, su invitación es buscarlo a Él para poderla experimentar. Profundo dilema al que el desenfrenado ritmo de vida que tenemos aquí nos impide dedicarle el suficiente tiempo.

UN SIMPLE PASTOR

Hoy comienzo la lectura del libro de Amós . En el prólogo del mismo se da una pequeña información acerca del autor, uno de los pastores de Tecoa . Me llama la atención que Dios usara a un simple pastor -de ganado- para sus propósitos. No escogió a nadie de la élite religiosa del pueblo de Israel o Judá , no escogió ni a un escriba ni tampoco a un sacerdote, antes bien a un simple ganadero. La lección es simple, Dios escoge para sus planes y propósitos a quien quiere.

ARREPENTIMIENTO

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Hoy comienzo la lectura del libro de Joel. A estas alturas ya me he dado cuenta que el mensaje principal de los profetas es la denuncia de la idolatría, entendida esta en su sentido más amplio y profundo, como todo aquello que ocupa el lugar central en nuestras vidas que únicamente le corresponde a Dios. También he aprendido que la idolatría puede coexistir perfectamente con la espiritualidad. Podemos tener el exterior teñido de religiosidad pero un corazón idólatra hacia el Señor. El otro aspecto central del mensaje profético es la necesidad de arrepentirse de la idolatría y volverse de nuevo a Dios. Precisamente, y relacionado con ello, hoy he leído en el capítulo 2 del libro de Joel: Ahora, pués, -oráculo del Señor- volvéos hacia mí de todo corazón, con ayuno, lágrimas y lamento. Rasgad vuestro corazón en lugar de vuestros vestidos; volvéos al Señor, vuestro Dios, que es misericordioso y compasivo, lento para airarse y lleno de amor, siempre dispuesto a no hacer mal. (Joel 2:12 y 13...

¿QUIÉN ES TU DIOS?

Hoy finaliza la lectura del profeta Oseas. El reformador alemán Martín Lutero afirmaba que Dios es cualquier cosa que ocupa el primer lugar en tu corazón. No hace falta ser budista, musulmán, taoista o de cualquier otra religión para ser un idólatra, basta con que el auténtico Dios no sea el centro de tu vida. Algunos antropólogos piensan que el ser humano parece estar diseñado para adorar. Si el Dios auténtico no es el objeto de nuestra adoración cualquier ídolo ocupa ese lugar. Ser un creyente en Jesús no nos pone a salvo de convertirnos en idólatras, de hecho, el pueblo de Israel es confrontado una y otra vez a causa de su idolatría. Mantenían todo el aparato religioso en escena, sin embargo, sus lealtades profundas no era hacia el Dios auténtico. El Señor, por boca del profeta dice, No reconozcas como Dios a nadie sino a mí, pués sólo yo soy tu salvador. (Oseas 13:4) El reto para mí es examinar de forma constante mi vida y asegurarme de que nada ni nadie ocupe el lugar d...