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DIOS CUIDA DE LA TIERRA

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He llegado al final de libro de Levítico, concretamente los capítulos 25 al 27. Me ha sorprendido lo avanzadas que son, desde el punto de vista social, las ordenanzas dadas por Dios con relacion a la propiedad privada y el derecho a poseer la tierra. Sin embargo, lo que más me ha llamado la atención son estas palabras del capítulo 25, p ero el séptimo año será de completo reposo de la tierra en honor del Señor; no sembréis ese año vuestros campos ni podéis vuestros viñedos. No es la primera vez que el Señor da leyes que tienen como propósito proteger su creación. Dios, para prevenir la sobreexplotación de los recursos naturales, en este caso la tierra, prescribe un año de total reposo a fin de que esta pueda recuperarse. Para mí ha sido un reto a pensar en mi responsabilidad de ser un mayordomo de la creación de Dios y a tener mucho cuidado con el uso y, especialmente, con el abuso y destrucción de los recursos. Como administrador de la creación de mi Padre debo ser muy consciente de n...

¿QUÉ LE DOY A DIOS?

Levítico es un libro denso y no de fácil lectura. Hoy, en los capítulos que he estado leyendo he encontrado un punto que me ha hecho meditar, no ofreceras [al Señor] nada defectuoso, porque no será aceptado . El pasaje se refiere al tipo de ofrendas que debían ser dedicadas a Dios. Ni lo animales ni otros productos a Él ofrecidos debían ser de baja calidad o tener defecto alguno. Me ha hecho pensar acerca de vivir la vida cotidiana como una ofrenda a Dios. Volver a tener en cuenta que vivo constantemente, 24 horas al día, delante de su presencia y, por tanto, todo aquello que hago puedo y debo convertirlo en una ofrenda ofrecida a Él. Las implicaciones son claras, debo hacer las cosas bien, debo buscar la calidad en todo aquello que hago, debo buscar la excelencia en todo lo que realizo ya que todo, absolutamente todo, puedo convertirse en la ofrenda que el ofrezco a Dios. Quiero pues, vivir una vida caracterizada por la excelencia.

YO SOY EL SEÑOR

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En Levítico se mezclan todo tipo de prescripciones, desde aquellas relacionadas con la agricultura y la cocina hasta las que tienen que ver con los sacrificios, las relaciones sexuales y el trato de los pobres y los desamparados. Muy a menudo, estas prescripciones van seguidas de la afirmación, Yo soy el Señor. Y esto precisamente es lo que quería comentar hoy. Aprender que Dios y, en mi caso, Jesús ha de ser el Señor, creo que es una de las verdades más grandes y más importantes que nunca he aprendido. Las personas que vivían en las tierras hacia las que Israel se dirigía tenían su vida controlada por diferentes divinidades. Cada una de ellas se enseñoreaba sobre una parte específica de sus vidas. Habían los dioses familiares, los dioses del clan, los dioses que protegían la ciudad, los dioses que protegían las cosechas, los ríos, los campos y un largo etcétera. Cada dios tenía sus requerimientos y sus exigencias. Cada dios era celoso de sus privilegios y las personas tenían que apren...

CONFIANZA

Después de varios días de interrupción vuelvo a la lectura del libro de Levítico. En el capítulo 10 narra un extraño episodio acerca de la muerte de dos hijos de Aarón por presentar ante Dios un fuego extraño no solicitado por Él. Relacionado con ese extraño suceso hoy he leído en el capítulo 16 versículo 2 las indicaciones que Dios le dio a Moisés con respecto al acceso al santuario, Di a tu hermano Aarón que no debe entrar en el santuario en cualquier fecha penetrando detrás del velo ante la cubierta de oro que está sobre el Arca no sea que muera . Es una advertencia muy sería y, sin embargo, ha traído a mi mente las palabras de otro libro de la Biblia, el de Hebreos, en el cual se nos dice que gracias a que Cristo ha muerto en la cruz por nosotros, podemos presentarnos con total libertad ante Dios, sin miedo, sin temor, sin restricciones y allí, recibiremos la gracia, el amor y el apoyo que necesitemos. ¡Qué contraste entre el Nuevo y el Antiguo Testamento! El miedo a Dios dominaba...

ALGUIEN PAGA

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Sigo avanzando, no sin dificultad de concentración, en la lectura de Levítico. En los capítulos que estoy leyendo se habla de forma constante de los sacrificios que se han de ofrecer por el pecado. Uno de los muchos fragmentos que repiten el procedimiento dice así, En presencia del Señor pomdrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío y lo degollará en el lugar donde se degüella el holocausto. A mi mente ha venido la cruda realidad de que cuando yo peco, cuando yo, haciendo uso de mi libertad, decido vivir al margen de Dios, alguien tiene que asumir la responsabilidad por las consecuencias. Por eso fue establecido el sistema de sacrificios, para que yo no tuviera que pagar, debía de pagar un inocente en mi lugar. Los sacrificios de Levítico son simplemente una sombra, una ilustración, de aquel sacrificio definitivo que Jesús hizo en la cruz por mí.

SACRIFICIOS

Comienzo la lectura del libro de Levítico. A primera vista no es uno de los libros más apasionantes de la Biblia y siempre hay la tentación de pasarlo por alto. Los tres primeros capítulos, los que hasta aquí he podido leer, hablan de las ofrendas presentadas a Dios de forma voluntaria y, conforme a la realidad económica de cada uno. Lo interesante es que Dios no da importancia al valor de la ofrenda, sin duda, no es tan costosa una paloma como un buey, sino a la actitud del ofrendante. Presenta ante Dios lo que pueda, pero como ya vimos en el libro de Éxodo, preséntalo de corazón, ya que en caso contrario, no tiene valor por muy costoso que sea desde el punto de vista económico. Otra cosa que me ha hecho pensar es acerca de qué tipo de ofrendas puedo presentarle hoy en día al Señor. En estos momentos ya no existe el templo, el altar y los sacrificios ¿Qué puedo traer delante de Dios para expresarle al Señor mi aprecio, mi interés, mi amor en definitiva? Probablemente lo que hoy más c...

COMO DIOS MANDA

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He llegado al final del libro de Éxodo. Los últimos capítulos repiten fragmentos de texto que ya han aprecido antes ¿despiste de algún copista? El último capítulo habla de cuando Moisés puso en marcha varias de las cosas ordenadas por Dios. Lo que me ha llamado la atención es que en un texto no excesivamente largo, 33 versículos, aparece repetida en nueve ocasiones la afirmación, conforme a lo que el Señor había ordenado. Normalmente, en la Biblia, cuando hay una repetición de este tipo es una clara manera de indicar que aquello es importante. Lo que aprendo de mi lectura hoy es la importancia de ser fiel en llevar a cabo, cumplir, vivir, etc., conforme a lo que Dios desea que haga. Esa fidelidad, comenzando en las pequeñas cosas, me hará digno de que se me encomienden cosas mayores.