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MI GRACIA ES TODO LO QUE NECESITAS

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2 Corintios 12 es un pasaje que siempre me ha dejado perplejo. Especialmente el conocido fragmento del aguijón de la carne. ¡Cuánta polémica se ha levantado sobre la naturaleza del mismo! No me gustaría entrar en dicho juego. Sólo pienso que algunos cristianos tienen una teología que les impide nisiquiera pensar que Pablo, en tanto que ser humano, pudiera ser débil y propenso a algún tipo de pecado. Simplemente pienso cómo este pasaje da luz sobre mi experiencia humana. De hecho, de eso se trata la teología, de dar luz, explicación y sentido a lo que sentimos, pensamos, sufrimos y vivimos. Hay cosas que son misterio y nunca las entenderemos. Es cierto que Dios nos libra del pecado, que nos concede la libertad de su esclavitud pero, al mismo tiempo, no es menos cierto que la propensión, la tendencia, el hechizo del pecado perdura y la oportunidad de caer siempre esta ahí. Diría que siempre nos encontramos a un paso de caer. Lo que este pasaje me enseña es que la gracia de Dios es lo que...

DE NUEVO MÁS SOBRE PRESUMIR

En 2 Corintios 10:17 y 18 Pablo escribe: Por lo demás, el que quiera presumir que presuma del Señor, pues no queda acreditado como bueno el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba. El apóstol insiste en un tema recurrente en sus cartas a los corintios. De lo único que podemos presumir es de aquello que somos en Dios, de aquello que ha hecho en nosotros, por nosotros y, a través de nosotros. La última parte de la frase de Pablo es muy significativa. Nuestro testimonio acerca de nosotros mismos carece de valor ¡Qué podemos decir de nosotros! el auténtico crédito es el que viene de Dios. El auténtico reconocimiento es el que el Señor nos concede. El otro, no tiene valor. ¿Cómo nos acredita Dios? Pienso que, fundamentalmente, a través del impacto que Él produce en la vida de otros por medio de la nuestra. Los títulos que podamos obtener, la posición que podamos tener, los méritos que nos reconozcan los hombres, están bien, pero carecen del valor del reconocimiento que viene ...

LA TRISTEZA QUE VIENE DE DIOS

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Y es que si la tristeza está en conformidad con la voluntad de Dios, produce un saludable cambio de actitud del que no hay que lamentarse; en cambio la tristeza producida por el mundo ocasiona la muerte. (2 Corintios 7:10) Hay una tristeza, como dice el pasaje, que es buena, necesaria, saludable. Es inflingida por Dios, pero su propósito no es hacernos la vida dura, difícil, miserable, amargada. Antes al contrario, la razón de ser de la misma es producir en nosotros un cambio que lleve a la vida, al cambio, a la transformación y a la libertad. Es bueno saber reconocer de dónde procede nuestra tristeza, cuando esta llega, y qué puede producir en nosotros.

LA COMPETENCIA VIENE DE DIOS

No presumimos pues de estar capacitados para hacer algo por cuenta propia; nuestra capacidad proviene de Dios. Pablo escribe esto a los corintios en el capítulo 3 de su segunda carta. De nuevo se enfatiza la misma idea que ya apareció en la primera carta, la carencia de motivos para sentirnos orgullosos, ya que si algo podemos hacer, si algún impacto podemos llevar a cabo en la vida de otras personas, no se debe a nosotros, al contrario, es posible a pesar de nosotros, a pesar de nuestras inconsistencias e incluso nuestro pecado. Somos incompetentes para producir ningún tipo de cambio espiritual significativo en la vida de nadie. Cuando esto, milagrosamente se produce, no es debido a nuestra acción, competencia o cualidades, sino al trabajo gracioso y misericordioso de Dios a través nuestro.

MALGASTAR LA GRACIA

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He leído la siguiente afirmación de Pablo en 1 Corintios 15 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. Pablo vivió de tal manera que la gracia de Dios no había sido un desperdicio en su vida, no había, para ser más finos, sido en vano. Por tanto, puede ser que la gracia de Dios en nuestras vidas haya sido inútil, haya sido desaprovechada, malgastada. Supongo que dependerá de la manera en que viva. Vivir de tal manera que la inversión que el Señor ha hecho muriendo por y entregándose por mí de fruto, haya sido una inversión rentable. Debo, y además quiero, vivir mi vida de tal manera que haga que su gracia en mi vida de mucho fruto, produzca un impacto en las vidas de otros.

¡VIGILA!

Hoy me ha llamado la atención 1 Corintios 10:12 Así que, si alguno presume de mantenerse firme, esté alerta, no sea que caiga. Me hace pensar en mi fragilidad como ser humano, como a pesar de todo el conocimiento, de todas las experiencias, de toda la madurez que vamos acumulando con el paso de los años, siempre debemos estar alertas y mira de no caer. ¡Alerta! según el diccionario significa estar atento, vigilante, cuidadoso con mucha atención. Nunca sabes dónde ni cuándo puede surgir la ocasión de caer, de abandonar el siguimiento de Jesús, me meternos en situaciones que nos pueden llevar a sufrir o incluso a naufragar espiritualmente. Necesito recordar la necesidad de estar alerta y me doy cuenta que la vigilancia siempre es mejor en compañía, porque cuando uno se duerme, baja la guardia o se descuida, puede encontrar apoyo en el otro.

ESCLAVITUD

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Hoy he leído las siguientes palabras de Pablo a los Corintios: ¡Habéis sido rescatados a buen precio; no os hagáis esclavos de realidades humanas! (1 Corintios 7:23) Jesús me ha liberado de la esclavitud de mi pecado, me ha dado la libertad comprándome en el mercado de esclavos y ha tenido que pagar un gran precio por ello, su propia vida ¡Ya soy libre! Sin embargo, a menudo, en mi vida experimento que todo y siendo libro fácil y voluntariamente puedo esclavizarme a cosas que tiranizan mi experiencia como ser humana. Es patético el caso de aquel que siendo libre se somete de forma voluntaria a cualquier tipo de esclavitud. Patético y enfermizo. Necesito tener muy presente y en mente esta realidad, cuando usando mi libertad vuelvo a pecar, me someto a una nueva esclavitud, probablemente más terrible de la que salí.