JESÚS, UN POSIBLE SIGNIFICADO DE TOMAR SU CRUZ

 



Si alguno quiere ser discípulo mío, deberá olvidarse de sí mismo, cargar con su cruz cada día y seguirme. (Lucas 9:23)

Lo que quiero compartir contigo es una humilde interpretación de estas conocidas palabras de Jesús. La cruz del Maestro es sobre todo y ante todo  un símbolo de entrega y sacrificio por las necesidades de otros, en este caso, la nuestra de restauración y reconciliación con Dios. De tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo.

Los escritores del Nuevo Testamento una y otra vez insisten en la idea de que nosotros somos colaboradores del Señor en su obra de restauración y reconciliación, que Dios quiere continuar bendiciendo al mundo por medio nuestro, que somos las manos a través de las cuales el Padre puede mostrar su amor, cuidado e interés por un mundo roto.

Pero para que esta colaboración sea posible son necesarios dos movimientos que son totalmente contraculturales y contra intuitivos. El primero, consiste en dejar de estar centrados en nosotros mismos, nuestra miseria, nuestras necesidades, nuestros dolores, etc. El segundo, es tomar la cruz, es decir, entregarnos y sacrificarnos por las necesidades del mundo. Es evidente que nosotros no podemos cargar con todas las necesidades del mundo sobre nuestros hombros, eso ya lo hizo Jesús, se trata de discernir cuáles necesidades especificas de este pobre mundo roto tú y yo deberíamos suplir. Cuáles son las carencias que el Señor nos pide que colaboremos con Él a paliar.

Porque seamos realistas, el llamado de Jesús a seguirle es un llamado a servir, no a ser servidos, a bendecir, no a ser bendecidos, a centrarnos en las necesidades de los otros y no en las nuestras porque, como sigue explicando Jesús en el pasaje es al servir que somos servidos, al bendecir que somos bendecidos, al ministrar las necesidades de los otros que las nuestras son satisfechas. ¿Ilógico? Naturalmente, la lógica del Señor, dice Pablo, es locura para el hombre.

¿Hasta qué punto tu insatisfacción vital puede estar relacionada con tu reticencia a negarte y tomar la cruz? ¿Qué necesidades del mundo Jesús te está invitando a suplir?

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