JESÚS, ¿HAY EXCUSAS PARA NO HACER EL BIEN?
Voy a haceros una pregunta: ¿Está permitido en sábado hacer el bien o hacer el mal? ¿Salvar una vida o dejarla perder? (Lucas 6:9)
Los enemigos de Jesús tenían claras excusas para oponerse a la práctica del bien en esta situación concreta; los normas y reglas religiosas que ellos mismos habían creado y que cancelaban el mandamiento del Señor de amar al prójimo. Para ellos tenía todo el sentido del mundo y como sabían el modo en que el Maestro actuaría estaban al acecho para buscar una oportunidad para arremeter contra Él.
Pero, ¿Cuáles son nuestras excusas para no hacer el bien? En el fondo me da la impresión de que siempre está la indiferencia. La indiferencia es una neutralidad emocional, es una carencia de respuesta ante situaciones que deberían provocar una involucración, un hacer algo para paliar, atajar o enfrentar esa situación. Es asumir que eso no va conmigo, que no soy responsable, que algún otro tomará acción.
La respuesta de Jesús ante la indiferencia de aquellas personas fue doble. Por un lado, dar un paso adelante y sanar a la persona, involucrarse, hacer algo. Por otro lado, hizo un juicio de valor ante la postura que habían tomado. Marcos, en su evangelio, nos indica que Jesús sintió ira y tristeza.
La indiferencia no refleja el carácter de nuestro Dios. Tampoco es la respuesta que espera de nosotros ante el dolor, sufrimiento y necesidad humana. Ciertamente, Él no espera que salvemos el mundo, pero si que ayudemos a salvar y hacer presente al Señor en nuestro pequeño mundo.
¿Cuál es tu grado de indiferencia? ¿Cuáles son tus excusas?

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