JESÚS, AGRADAR A LA GENTE
Entonces, Pilato, queriendo contentar a la gente, ordenó que pusieran en libertad a Barrabás y les entregó a Jesús para que lo azotaran y lo crucificaran. (Marcos 15:15)
Pilato quería soltar a Jesús. Era consciente de su inocencia y de las motivaciones que había detrás de su acusación. Todos los relatos de los evangelio expresan con mayor o menor intensidad la tensión que vivió el gobernante romano quien, por lo que sabemos por la historia, carecía totalmente de escrúpulos. Al final cedió, como dice el texto, al deseo de agradar a la gente. Puestos en una balanza, su deseo de contentar al pueblo pesó más que su sentido de la justicia.
Al leer este pasaje he pensado que fácilmente podemos juzgar a Pilato pero, al mismo tiempo he pensado en aquellas ocasiones que por la misma motivación -agradar a otros- he sido capaz de renunciar a mis principios o guardar silencio o hacer algo que, en el fondo de mi corazón no deseaba hacer. Lo que los demás pudieran pensar o dejar de hacerlo ha sido lo que ha guiado mis acciones u omisiones.
Tal vez puede sernos de ayuda cuando estamos en situaciones similares el pensar el porqué estamos haciendo o dejando de hacer algo. Qué motivación hay detrás. Qué miedo nos puede llevar a tratar de contentar a las personas y no ser fieles a nosotros mismos. Qué puede pasar si hacemos esto último.

Comentarios
Publicar un comentario