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ESCLAVOS POR PROPIA VOLUNTAD

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  ¿Querrá todo esto decir que debemos seguir pecando para que se desborde la gracia? ¡De ningún modo! Quienes hemos muerto al pecado ¿cómo vamos a seguir viviendo sometidos a él? (Romanos 6:1-2) En el capítulo cinco Pablo nos habló de cómo por medio de Jesús hemos sido liberados de la condenación que el pecado ejercía sobre nosotros. Este trajo como respuesta la gracia abundante del Señor sobre nuestras vidas. Alguien, avispadamente, podría pensar ¡Fabuloso, sigamos pecando, así experimentaremos más y más la gracia del Padre! El apóstol indica que esa forma de argumentar es una falacia. El pecado ya no tiene autoridad sobre nosotros, no puede seguir obligándonos a obedecerle como hacía antes de conocer a Jesús. Entonces ¿por qué seguimos pecando? Hay varias respuestas. La primera, porque nos gusta pecar. El pecado siempre presenta un rostro agradable. Promete algo que no puede cumplir pero que se presenta seductor; consecuentemente, de forma voluntaria, nos sometemos a su infl...

EL NUEVO ADÁN

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En resumen, si el delito de uno acarreo a todos la condena, así también la fidelidad de uno es para todos fuente de salvación y de vida. (Romanos 5:18) En la segunda parte del capítulo 5 de su carta a los romanos Pablo compara a Jesús y Adán. Adán no estuvo a la altura de las expectativas. Escogió desobedecer a Dios, rebelarse contra Él y su autoridad (pecado) y, consecuentemente, como bien sabemos, el pecado entró en el mundo y con él la muerte. Tú y yo no somos el tipo de ser humano que el Señor tenía en mente cuando nos creó, somos el producto del pecado, de nuestro deseo de vivir al margen de Dios. El Señor decide volver a la casilla de salida. Se hace como uno de nosotros, vive como uno de nosotros en la persona de Jesús. Este se convierte en el nuevo Adán. Y justamente, donde el otro Adán falló, Jesús da la talla. Él opta por la obediencia,  diciendo no al pecado y de este modo abriendo la salvación para todos nosotros. El primer Adán abrió el camino al pecado y la ...

AMOR Y MIEDO

  Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo. Así que ahora podemos alegrarnos por nuestra nueva y maravillosa relación con Dios gracias a que nuestro Señor Jesucristo nos hizo amigos de Dios. (Romanos 5:10-11) Ya no os llamaré siervos sino amigos. Está fue la afirmación de Jesús a sus discípulos que se hace extensible a todos nosotros. Por medio de su muerte y resurrección Jesús nos ha hecho amigos de Dios, tal y como afirma el apóstol Pablo, y, por tanto, nuestra relación con Él está basada en el amor, un amor que es demostrado con el sacrificio del Maestro cuando, por nuestra rebelión ante Dios, éramos por definición y naturaleza sus enemigos.  Por eso me sorprende que la relación con el Señor de muchos seguidores de Jesús esté basada en el miedo y la inseguridad. Todavía me sorprende más que haya líderes que cultiven y fomenten ese mie...

RESILIENCIA

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  También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. (Romanos 5:4) ¿Cómo es posible que Pablo afirme que nos alegramos de tener dificultades? ¿Qué clase de masoquismo le impulsa? ¿Se confabularon Pablo y Santiago, el hermano de Jesús, para generar en nosotros una actitud pasiva ante las dificultades. Para nada, más bien todo lo contrario. Las dificultades y las pruebas forman parte de la vida de cualquier persona, sea seguidora o no de Jesús. En ocasiones, estas pueden ser el resultado de nuestras propias decisiones, acciones, omisiones, actitudes, etc. En otras, sufrimos las consecuencias de lo que otros hacen, sean personas o sistemas.  Pablo y Santiago saben que nosotros no afrontamos todas esas cosas en soledad. No lo hacemos porque como dice el salmo 23 y tantos otros fragmentos de la Escritura...

VEJEZ Y SABIDURÍA

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  Nuestros días decaen bajo tu furia, como un suspiro pasan nuestros años. Setenta años dura nuestra vida, durará ochenta si se es fuerte; pero es su brío tarea inútil, pues pronto pasa y desaparecemos... Enséñanos a contar nuestros días y tendremos así un corazón sabio. (Salmo 90:10-12) La vejez es inevitable. La sabiduría es algo que buscamos de forma intencional. La primera llega, la segunda se cultiva a lo largo de toda una vida, día tras días buscando alinear nuestra vida con los principios de la Escritura que reflejan el carácter de Dios. Esta es la sabiduría bíblica, que no debemos confundir con el conocimiento, con la adquisición de información.  Todos, si el Padre lo permite, envejeceremos, pero no todos nos volveremos sabios. La vida pasará por nosotros y nosotros por ella sin que el carácter de Jesús sea más y más evidente en nosotros, sin que hayamos sido transformados por el trabajo del Espíritu Santo, sin que, en definitiva, nos hayamos vuelto más sabios....

PAZ CON DIOS

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Declarados justos, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. (Romanos 5:1) Es muy difícil, por no decir imposible, valorar lo que Dios ha hecho por nosotros si no tenemos una clara conciencia de cuál era/es nuestra situación ante Él. Es difícil saber hasta qué punto somos realistas con nuestra realidad como seres humanos. No creo que nos consideremos malos, mucho menos, como dice la Biblia, depravados. Nos comparamos con otros, especialmente con aquellos que sabemos que la comparación nos resultará favorable, y tranquilizamos nuestra conciencia. Incluso, en ocasiones, llegamos a pensar que Dios es injusto y que debería comportarse de otra manera con la humanidad en general y nosotros en particular.  Con esta actitud cuesta valorar que gracias al sacrificio de Jesús en la cruz por nosotros hemos sido declarados justos, no culpables, inocentes y restablecidos en una relación de amistad con el Señor y en paz con Él. Que gracias a ello el pa...

ESPERANZA CONTRA ESPERANZA

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  ÉL [Abraham] creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. (Romanos 4:19) En unos versículos previos Pablo afirmó que Abraham creyó a Dios y éste lo declaro justo, justificado. Por eso, en este mismo capítulo el apóstol identifica al patriarca como el padre de todos aquellos que descansan en la fe en lo que Jesús ha hecho en la cruz para poder ser declarados justos, es decir, puestos en la debida relación personal con Dios. Me encanta la afirmación de que Abraham creyó, confió en Dios, puso su esperanza en Él a pesar de que toda su realidad le invitaba a la desesperanza. El Señor le había prometido que sería padre de muchas naciones pero ya tenía cien años y su mujer era estéril. Él decidió no centrarse en las circunstancias que, naturalmente eran reales, decidió hacerlo en el poder del Señor, en su capacidad de actuar por encima del mundo natural pues, al fin y al ...