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¿LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE?

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Estos son los que han pasado por la gran persecución, los que han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero.   Por eso están ante el trono de Dios, rindiéndole culto día y noche en su Templo; y el que está sentado en el trono los protege.   Ya  no volverán a sentir hambre ni sed ni el ardor agobiante del sol.   El Cordero que está en medio del trono será su pastor, los conducirá a manantiales de aguas vivas, y Dios mismo enjugará toda lágrima de sus ojos. (Apocalipsis 7: 14-17) En breve, en Madrid, se celebrará el sorteo de Navidad, algo esperado por millones de personas que tienen la esperanza de poderse ver agraciados con un premio de dinero. Su esperanza consiste en un ojalá, un deseo, una aspiración, una probabilidad estadística, bien remota por otra parte. La posibilidad de que alguien pueda obtener el primer y gran premio es de 0,00001%;  sin embargo millones de españoles tienen esperanza en esa posibilidad y se gastan anualment...

CUESTIÓN DE LEALTADES

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Digno eres de recibir el libro y romper sus sellos, porque has sido degollado y con tu sangre has adquirido para Dios gentes de toda  paz, pueblo y nación, y has constituido con ellas un reino de sacerdotes, que servirán a nuestro Dios y reinarán sobre la tierra. (Apocalipsis 5:9-10) Amo la tierra donde nací, sus gentes y su cultura, sin embargo, no son mi primera lealtad. Mi primera lealtad es al Reino de los Cielos y al deseo de Jesús de superar las barreras y las divisiones sociales, culturales, políticas, religiosas, económicas, de genero y un etcétera tan grande como deseemos. En Jesús, así lo afirma repetidamente la Escritura, todos somos uno y, como indica la Palabra, ya no hay... todo lo antes mencionado. Pero lo cierto es que todos crecemos en un ambiente cultural determinado del cual formamos parte y este sentimiento tribal -dicho esto sin ninguna connotación negativa- con demasiada frecuencia nos hace perder de vista nuestra primera y princi...

ÉL, SIMPLEMENTE ES

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... Santo, santo, santo. Señor, dueño de todo, el que era, el que es, el que está a punto de llegar. (Apocalipsis 4:8) Dios no tiene ni pasado, ni presente, ni futuro. Dios, simplemente es. El tiempo no existía hasta que creó los cielos y la tierra. Nosotros vivimos en el tiempo y tenemos, por tanto, un pasado, un presente y un futuro; Él, simplemente es. Existía antes que nosotros y seguirá existiendo cuando nosotros ya no estemos. Él está fuera del tiempo, no tiene principio ni tiene fin.  Él no, pero nosotros sí. Ahí radica nuestro problema, que nosotros podemos vivir atascados en el pasado, temerosos del futuro e incapaces de manejar el presente. El pasado nos puede perseguir con cargas, culpas, errores y una sensación de insatisfacción por lo que pudo haber sido y no fue. El futuro puede presentarse incierto, inseguro, amenazante y lleno de tormentas. El presente puede ser difícil de gestionar por todo lo anteriormente dicho.  Creo que ...

LLAMANDO A LA PUERTA

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¿No ves que estoy llamando a la puerta? Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré en su compañía. (Apocalipsis 3:20) Innumerables veces hemos usado estas palabras de Jesús para invitar a aquellos que no le conocen a la conversión, a tener una relación personal con Él. Sucede, con demasiada frecuencia, que olvidamos leer estos pasajes en clave personal, es decir, aplicándolos a nuestra situación. Nos da la impresión que una vez que somos cristianos ya no tiene nada que aportarnos ni decirnos. Pero, pensemos por un momentos, ¿Cuántas áreas de nuestras vidas están cerradas al señorío y la autoridad del Señor? Puede ser que nuestro trabajo, relaciones, familia, dinero, tiempo, sexualidad, o cualquier otra, permanezcan bajo nuestro control, ajenas a la influencia de Jesús, sin alinearse con Él y sus expectativas para nosotros. Visto así, la invitación del Maestro continuaría siendo pertinente y necesaria para nosotros. Visto así, sería una nueva invitac...

DESPIERTA

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— Conozco tu comportamiento y, aunque alardeas de estar vivo, sé que estás muerto.   Despierta, pues, y reaviva lo que aún no ha muerto del todo, porque ante los ojos de mi Dios, tu comportamiento está lejos de ser irreprochable.   ¿No recuerdas aquella tu disposición para escuchar y recibir? Pues mantenla y, si es preciso, cambia de conducta. Porque, si no estás en vela, vendré a ti como un ladrón, sin que puedas saber a qué hora llegaré contra ti. (Apocalipsis 3:1-3) Alardear, según el diccionario, es presumir de algo. Me atrevo a decir que alardear es un pecado evangélico, pues tenemos la mala costumbre de alardear. Lo hacemos de ser salvos por fe, aunque carecemos de obras; de amar a Dios, aunque obviamos sus mandamientos; de ser discípulos de Jesús, aunque su carácter no es evidente en nuestras vidas, actitudes, motivaciones y conductas; de tener la verdad, aunque no la vivimos.  Pero el  dictamen del Señor es muy duro ¡Sé que estás muerto! y ¡T...

VIGILAR EL CORAZÓN

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Sepas que yo soy el que sondea las conciencias y los corazones y el que dará a cada uno de vosotros según su merecido. (Apocalipsis 2:21) Las Escrituras hablan con mucha frecuencia del corazón. En el mundo de la Biblia el corazón es el centro de control de la vida, donde se gestiona y se lleva a cabo nuestro proyecto vital. La Biblia nos anima a cuidarlo con esmero y mimo porque, tal y como indicaba hace un momento, de él nace la vida. El profeta Jeremías nos advierte del carácter engañoso del corazón. Engaña y se auto engaña; puede justificarnos lo injustificable y, aunque parezca paradójico, muchas veces trabaja en contra nuestra y nuestra propia destrucción. Cuando se llega a este estado la Biblia lo denomina un corazón endurecido.  Por eso debemos analizar periódicamente el estado de nuestro corazón. Dado, como he mencionado, su carácter engañoso no es suficiente con un auto examen. Este es necesario pero no suficiente, debemos traerlo ante la presencia de...

SER FIEL

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Tú permanece fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de vida. (Apocalipsis 2:10) Sabemos que Dios es fiel. Este es uno de sus atributos más celebrados en nuestras reuniones de adoración y alabanza. Nos produce confianza y seguridad saber que se mantiene consistente y coherente con la palabra dada y comprometido con sus promesas, ¡Qué bueno! ¿Pero que hay de nuestra fidelidad? ¿Le exigimos al Señor la cualidad que nosotros ni siquiera estamos dispuestos a desarrollar? El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define fiel de la siguiente manera:  constante   en   sus   afectos ,  en   el   cumplimiento   de   sus   obligaciones   y   no  defrauda   la   confianza   depositada   en   él . La fidelidad, es decir, la cualidad del fiel, no es una cosa abstracta; se es fiel a algo o a alguien, en nuestro caso a Dios. Al leer la definición surgen de forma inmediata pr...