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PREJUICIOS

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Al oír esto, el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras y exclamó: — ¡Ha blasfemado! ¿Para qué necesitamos más testimonios? ¡Ya habéis oído su blasfemia!     ¿Qué os parece? Ellos contestaron: — ¡Que merece la muerte! Y se pusieron a escupirlo en la cara y a darle puñetazos mientras otros lo abofeteaban   (Mateo 26:66-67)    El juicio de Jesús fue una parodia. Por lo que sabemos gracias a los evangelios el Sanedrín, órgano supremo de gobierno de los judíos, ya había tomado la decisión de acabar con Él mucho antes de que su comparecencia ante la corte tuviera lugar. Los dirigentes de Israel tenían claros prejuicios con respecto al Maestro y el simulacro de juicio únicamente tuvo como finalidad el confirmarlos.  Muchas personas se acercan a Jesús cargadas con sus prejuicios. Es interesante la definición que hace el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española de esta palabra: un prejuicio es una opinión previa y tenaz,...

AYÚDAME A CREER MÁS

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— ¡Yo tengo fe, pero ayúdame a tener más!  (Marcos 9:24) Estas palabras fueron pronunciadas por un padre desesperado. Había llevado a su hijo poseído por un espíritu inmundo para que fuera liberado. Tristemente Jesús no se encontraba allí y los discípulos a pesar de todos sus esfuerzos no pudieron llevar a cabo la liberación del muchacho. Puedo imaginar que conforme el tiempo pasaba y los intentos de los apóstoles no se consumaban la ansiedad e incertidumbre del padre iban en aumento y probablemente la fe que le había llevado allí en proporcional descenso. Entonces apareció el Maestro y el padre orientó su petición hacia Él: "Si puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos". Jesús le respondió con esa frase que para todos nosotros es bien conocida: "Para el que tiene fe, todo es posible". Eso generó la respuesta de aquel padre desesperado que aparece reflejada al comienzo de esta entrada de blog.  Creo que todos nos hemos podido identificar e...

UN TOQUE CON FE

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Entonces, una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años y que había gastado toda su fortuna en médicos, sin lograr que ninguno la curase,   44  se acercó a Jesús por detrás y le tocó el borde del manto. En aquel mismo instante se detuvo su hemorragia. (Lucas 8:43-44) Lucas no explica que Jesús iba camino de la casa de Jairo porque su hija de doce años estaba gravemente enferma y a punto de morir. El Maestro, tal y como nos dice el texto, iba rodeado de una gran multitud que le apretaba y se apiñaba a su alrededor. En ese trayecto una mujer se acercó a Él y tocó su manto quedando automáticamente sanada de una enfermedad que le producía hemorragias constantes. Jesús fue consciente de ese toque que desprendió poder sanador de Él y preguntó quién lo había hecho. Pedro, quien es siempre rápido para hablar, le dice a Jesús que aquella pregunta carecía de sentido. Literalmente, afirmó el apóstol, la gente casi te aplasta. Pero lo cierto es que entre tanto roce ...

QUO VADIS DOMINE?

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Como   el  Padre   me   envió  a mí, así os envío yo a vosotros. (Juan 20:21) A finales del siglo XIX en escritor polaco Henryk Sienkiewicz escribió su novela Quo Vadis. En ella narra un episodio de ficción; El emperador Nerón después del incendio de Roma comienza una despiadada persecución contra los seguidores de Jesús. El apóstol Pedro, para huir de la misma, sale de la ciudad por la vía Apia y en el camino se encuentra con Jesús que carga su cruz. Es entonces, en este dramático encuentro, cuando Pedro pronuncia la famosa frase que ha dado lugar a tantas expresiones artísticas: Quo vadis Domine?; cuya traducción castellana sería: Adónde vas Señor. A la pregunta del apóstol Jesús responde que se dirige a Roma para ser nuevamente crucificado. Pedro, avergonzado por esta respuesta vuelve hacia la ciudad para continuar con su misión apostólica.  Jesús nos ha enviado a cada uno de nosotros a un mundo roto y necesitado para ser agent...

NUNCA HUBIERA SIDO SANADO

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De pronto, llegaron a la casa cuatro personas. Llevaban en una camilla a un hombre que nunca había podido caminar.   Como había tanta gente, subieron al techo [ a ]  y abrieron un agujero. Por allí bajaron al enfermo en la camilla donde estaba acostado. (Marcos 2:3 y 4) La historia es bien conocida. Jesús está explicando las buenas noticias del Reino de Dios y la humilde casa donde lo hace está atestada de gente. No cabe nadie más y un buen número espera fuera haciendo imposible todo acceso a la misma. Un grupo de personas quiere llegar hasta el Maestro. Llevan en una camilla a un amigo que está paralítico y, a menos que ellos lo lleven, no tendrá la oportunidad de ser sanado por Jesús. Los obstáculos no los arredran; la gente les impide el paso haciendo inviable el acceso al Maestro. Sin embargo, son creativos. De alguna manera suben hasta el techo, lo desmontan y ¡Logran acceso directo a Jesús! Él recompensa la fe de aquellos hombres sanando a su amigo y pe...

¿TU PRECIO?

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Y después de sacar las barcas a tierra, lo dejaron todo y se fueron con Jesús. (Lucas 5:11) Creo que es muy cierta la afirmación que todo ser humano tiene su precio. Esto se pone claramente de manifiesto cuando Jesús no confronta con la invitación a seguirle. Para hacerlo de forma efectiva todos nos encontramos con la realidad de que existe un precio que debemos pagar si nos tomamos en serio esa propuesta y decidimos seguirla. En ocasiones, no sé si de forma consciente o inconsciente, pensamos que debemos hacer como los apóstoles, dejar trabajo y familia para dedicarnos a la vida religiosa de forma completa. Ese tipo de llamado, que sin duda el Señor ofrece a algunas personas, puede servirnos para enmascarar los precios que cada uno de nosotros debemos pagar si deseamos ser agentes de restauración y constructores del Reino de Dios. Cada uno de nosotros tiene su precio; para algunos puede ser un cambio de prioridades, de los valores operativos con los que nos movemos, de re...