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ARREPENTIMIENTO

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Hoy comienzo la lectura del libro de Joel. A estas alturas ya me he dado cuenta que el mensaje principal de los profetas es la denuncia de la idolatría, entendida esta en su sentido más amplio y profundo, como todo aquello que ocupa el lugar central en nuestras vidas que únicamente le corresponde a Dios. También he aprendido que la idolatría puede coexistir perfectamente con la espiritualidad. Podemos tener el exterior teñido de religiosidad pero un corazón idólatra hacia el Señor. El otro aspecto central del mensaje profético es la necesidad de arrepentirse de la idolatría y volverse de nuevo a Dios. Precisamente, y relacionado con ello, hoy he leído en el capítulo 2 del libro de Joel: Ahora, pués, -oráculo del Señor- volvéos hacia mí de todo corazón, con ayuno, lágrimas y lamento. Rasgad vuestro corazón en lugar de vuestros vestidos; volvéos al Señor, vuestro Dios, que es misericordioso y compasivo, lento para airarse y lleno de amor, siempre dispuesto a no hacer mal. (Joel 2:12 y 13...

¿QUIÉN ES TU DIOS?

Hoy finaliza la lectura del profeta Oseas. El reformador alemán Martín Lutero afirmaba que Dios es cualquier cosa que ocupa el primer lugar en tu corazón. No hace falta ser budista, musulmán, taoista o de cualquier otra religión para ser un idólatra, basta con que el auténtico Dios no sea el centro de tu vida. Algunos antropólogos piensan que el ser humano parece estar diseñado para adorar. Si el Dios auténtico no es el objeto de nuestra adoración cualquier ídolo ocupa ese lugar. Ser un creyente en Jesús no nos pone a salvo de convertirnos en idólatras, de hecho, el pueblo de Israel es confrontado una y otra vez a causa de su idolatría. Mantenían todo el aparato religioso en escena, sin embargo, sus lealtades profundas no era hacia el Dios auténtico. El Señor, por boca del profeta dice, No reconozcas como Dios a nadie sino a mí, pués sólo yo soy tu salvador. (Oseas 13:4) El reto para mí es examinar de forma constante mi vida y asegurarme de que nada ni nadie ocupe el lugar d...

ERA YO QUIEN TE CUIDABA

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Pero ellos no comprendieron que era yo quien los cuidaba. Con lazos de ternura, con cuerdas de amor, los atraje hacia mí. (Oseas 11:3) He encontrado estos versículos en mi lectura del profeta Oseas y me ha hecho bien darme cuenta, una vez más, que es Dios quien me cuida. También me he dado cuenta que, en muchas otras ocasiones, no he sabido darme cuenta o reconocer que era el cuidado y protección de Dios quien estaba detrás de las situaciones y circunstancias. Espero y deseo tenerlo siempre presente.

LOS PROFETAS

Sigo con mi lectura del profeta Oseas. Los profetas en los tiempos del pueblo de Judá e Israel tenían una misión muy importante, eran responsables de llamarle al pueblo la atención cuando se desviaban del camino de Dios. De alguna manera, los profetas actuaban como una especie de conciencia religiosa y espiritual. Ayudaban al pueblo a darse cuenta cuando su estilo de vida no era conforme con las expectativas que Dios tenía hacia ellos. Los profetas advertían acerca de las consecuencias de persitir en vivir al margen de Dios. Como consecuencia, los profetas no eran gente famosa ni querida en su tiempo. A nadie le gusta tener una conciencia denunciando sus incoherencias. A menudo, los profetas eran rechazados, marginados y, en más de una ocasión, eran incluso asesinados. Sin embargo, todos necesitamos profetas a nuestro lado. Gente que nos ame y esté dispuesta a decirnos lo que necesitamos oír y no únicamente lo que queremos escuchar. Gente que confronte nuestras incoherencias y no que s...

EL DIOS QUE SANA

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Hoy han operado a Sara y justamente la lectura del profeta Oseas ha sido de gran ánimo. Al leer las palabras de la Biblia las he interpretado como la promesa de Dios con respecto a la operación quirúrgica. Esas palabras me han dado mucha paz y me han hecho pensar que nada es casual cuando estamos tratando con Dios. Estas son las palabras de Oseas, Venid todos y volvámonos al Señor. El nos destrozó, pero también nos sanará; nos hirió pero también nos curará. En un momento nos devolverá la salud; nos levantará para vivir delante de El. ¡Esforcémonos por conocer al Señor! (Oseas 6:1-3)

ESPERANZA

Hoy he comenzado a leer el libro del profeta Oseas. Los tres primeros capítulos alternan dos temas, juicio y esperanza. El juicio nos habla de que el Señor no es indiferente ante nuestro pecado e idolatría y consecuente con su carácter emitirá juicio. La esperanza también nos habla del carácter de nuestro Dios, de su amor por nosotros y de la restauración futura de toda la creación, incluídos, naturalmente, nosotros. El último versículo del capítulo lo indica de manera preciosa, os diré, "vosotros sois mi pueblo" y responderéis; "Y tú nuestro Dios".

ESCUCHAR Y COMPRENDER

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Una de las paradojas de la vida es el sufrimiento. Ninguno de nosotros puede escapar de él. Tarde o temprano nos alcanza en su versión emocional, espiritual o física. En ocasiones todas ellas combinadas. La mayoría de las ocasiones no tiene ningún sentido preguntarse el porqué. No hay sentido en mucho del sufrimiento que experimentamos y nunca, aunque lo intentemos, llegaríamos a comprenderlo. Más bien deberíamos preguntarnos -como decía un amigo mío médico- el para qué. ¿Qué podemos aprender por medio de esta situación que estamos viviendo, qué nos puede enseñar Dios, sobre qué nos puede y nos quiere hablar? Hoy, al acabar mi lectura del libro de Daniel he encontrado este pasaje: Muchos pasarán por los sufrimientos anunciados, y saldrán de ellos purificados y perfeccionados. Los malvados seguirán cometiendo maldades, sin entender lo que pasa, pero los hombres sabios lo comprenderán todo. (Daniel 12:10)