Entradas

LA FIDELIDAD DEL SEÑOR

Imagen
Hoy he leído los tres últimos capítulos del libro de Lamentaciones escritos por Jeremías. El pasaje que me ha impactado habla acerca de la fidelidad de Dios. No son necesarios los comentarios, habla por sí solo. Hasta he llegado a pensar que ha muerto mi firme esperanza en el Señor. Recuerdo mi tristeza y soledad, mi amargura y sufrimiento; me pongo a pensar en ello y el ánimo se me viene abajo. Pero una cosa quiero tener presente y poner en ella mis esperanza: El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades. Cada mañana se renuevan; ¡Qué grande es su fidelidad! Y me digo: ¡El Señor lo es todo para mí; por eso en él confio! El Señor es bueno con los que en él confían, con los que a él recurren. Es mejor esperar en silencio que el Señor nos ayude. Es mejor que el hombre se someta desde su juventud. (Lamentaciones 3:19-27)

EGIPTO SERÁ DESTRUIDO

Hoy he leído los capítulos 45 al 47 de Jeremías. En ellos se habla de la destrucción de Egipto pofetizada por el Señor. Lo interesante es que Egipto era el país en el que los habitantes de Judá habían depositado sus esperanzas para poderse salvar del asedio de Nabuconodosor, el rey de Babilonia. El Señor les advierte que su esperanza es en vano porque el ejército egipcio, la base de su esperanza, será destruido por los babilonios. Me ha hecho pensar en cuántas cosas yo confío y pongo mi esperanza y serán o quedarán destruidas sin remedio. Me desafía a darme cuenta que mi esperanza sólo puede estar en el Señor.

¿Y SI NO ME GUSTA?

Imagen
El capítulo 42 de Jeremías narra una situación interesante. Después de la caída de Jerusalén tan sólo quedan unos pocos judíos habitando en el reino y no saben muy bien qué hacer. Consecuentemente decidieron pedirle a Jeremías que intercediera por ellos al Señor a fin de que, nos enseñe el camino que debemos seguir y lo que debemos hacer. Además, le insistieron al profeta, que el Señor tu Dios sea testigo fiel y verdadero en contra nuestra, si no hacemos lo que El te encargue decirnos. Nos guste o no nos guste su respuesta, obedeceremos al Señor nuestro Dios, a quien te hemos pedido que recurras, para que así nos vaya bien. Sin embargo, la respuesta de Dios no gustó al pueblo y decidieron hacer de forma contraria a lo que El les dijo por medio del profeta Jeremías. Esto me ha hecho pensar en mi propia vida y cómo reacciono ante las cosas de Dios que no me gustan. Cuál es mi actitud cuando lo que me pide que haga, por diferentes razones, no me satisface, me afecta o me obliga a...

LA PALABRA DEL SEÑOR SE CUMPLE

Voy a hacer que se cumplan las palabras que pronuncié contra esta ciudad. (Jeremías 39:16) Y así pasó. La palabra del Señor, que tantas veces se había pronunciado por medio del profeta Jeremías, acerca de la destrucción y caída de Jerusalén se cumplió y las tropas de Nabuconodosor, rey de Babilonia, la ocuparan y destruyeron. Leía estas palabras justo después de haber escuchado que se cumplía el 20 aninversario de la caída del muro de Berlín. Me hizo pensar en cómo Dios siempre lleva a cabo sus planes en la historia y cómo sus propósitos siempre se llevan a cabo. Nadie de nosotros podía pensar hace 2o años cómo la historia europea iba a cambiar y el muro de Berlín y todo el bloque soviético iba a desaparecer. Dios siempre cumple sus planes y esa es nuestra seguridad aumque, a menudo, no sepamos cómo lo llevará a cabo.

QUEMAR LA PALABRA DE DIOS

Imagen
Cada vez que Jehudá leía tres o cuatro columna del royo, el rey hacía un corte con el cortaplumas del canciller y tiraba al brasero la parte ya leída, hasta que todo el rollo acabó en el fuego del brasero. Pero el rey y los ministros que escucharon aquel texto ni se asustaron ni rasgaron sus vestiduras ( Jeremías 36:23 y 24) Este pasaje narra como Joaquín, el rey de Judá, reaccionó cuando escuchó las acusatorias palabras del Señor contra él y el resto del pueblo. Las palabras contenidas en el rollo denunciaban los pecados morales y sociales que tanto el monarca como el resto del pueblo estaban cometiendo. Joaquín, lejos de arrepentirse y aprovechar la oportunidad que Dios le presentaba, destruyó la palabra del Señor y actuó con desprecio y necedad. La aplicación para mí es clara ¿Hago lo mismo con la palabra de Dios? Es cierto que nunca osaría quemar mi Biblia cada vez que lo que leo me confronta y acusa, sin embargo, puedo quemarla en el sentido figurado cada vez que hago oídos sordos...

LLÁMAME

Llámame y te responderé te comunicaré cosas importantes y recónditas, que no conoces (Jeremias 33:3) Quiero apropiarme para mi vida de esta promesa y ofrecimiento del Señor. ¡Hay tantas cosas que no sé y que necesito saber! ¡Tanta perspectiva que preciso para tomar las decisiones correctas, para encaminarme en el camino que el Señor desee! Pero quiero ser realista con la promesa. Claramente indica que Dios nos revelará aquellas cosas que desee, no necesariamente las que yo quiera. También me doy cuenta que estos últimos mese, tal vez por falta de tiempo de calidad, a solas, autenticamente a solas con Él, se hace más difícil discernir su voz entre tanto ruido.

TIEMPO

Imagen
El Señor le dice al profeta Jeremías: Después de que pase ese tiempo, lograréis entenderlo del todo (Jeremías 30:24) Estas palabras del Señor me han hecho pensar en tantas y tantas ocasiones en que la falta de perspectiva, de distancia ha hecho imposible para mí entender cuáles eran los planes y los propósitos de Dios. Esa falta de perspectiva ha hecho que perdiera la esperanza, que me desanimara, que me frustrara, incluso que me irritara y enfadara con Dios por las cosas que estaban sucediendo o no habían sucedido. El Señor me invita a esperar, a tomar distancia, a lograr perspectiva, ya que todo ello me puede dar una mejor comprensión de las situaciones que estoy viviendo en estos momentos. Sin embargo, también es cierto que hay cosas que nunca serán comprensibles, al menos en esta tierra, y necesitaremos estar cara a cara delante de Dios para poderlas entender.