JESÚS, LA FORMA Y LA FUNCIÓN

 

Y Jesús añadió: Dios hizo el sábado por causa del ser humano, y no al ser humano por causa del sábado. (Marcos 2:27)

La función es un acción que se debe llevar a cabo, una necesidad que se debe satisfacer. Para ello se genera una forma que está al servicio de la misma y permite llevarla a cabo. Por ejemplo, para sentarnos -función- desarrollamos formas -sillas, sillones, banquetas, etc.-. No creamos primero una forma -la silla- y luego forzamos a las personas a sentarse. Las cosas funcionan, precisamente, de la forma totalmente opuesta. Siempre la función va primero.

Creo que a esto se refiere Jesús cuando afirma que la función -la necesidad de ser humano de descansar, renovarse, recalcular como está viviendo, gozarse en Dios- va en primer lugar y, para hacer eso posible, Dios crea la forma -el sábado, el día de reposo-. Primero nació la función y esta hizo necesario generar una forma.

El problema con la religión y otras muchas cosas es que la forma acaba confundiéndose con la función y, lo que es peor, acaba desplazando a está y estableciéndose en el centro. De modo que, como afirmo Jesús, olvidamos que el centro no es el sábado sino la persona. Que el día de reposo fue establecido para servir las necesidades del ser humano y no esta para justificar la existencia del sábado. 

Cuando confundimos estos dos aspectos -forma y función- se genera una de las múltiples formas de legalismo; uno en el que el ser humano y sus necesidades no cuentan, sino el mantenimiento de los rituales, la tradición, las normas y tantas otras cosas que, en el fondo, son estructuras de poder.
Parece ser que, entre otras muchas cosas, Jesús vino para acabar con todo ello. Ojo no volvamos a construir lo que Él vino a desmantelar.

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