JESÚS ESPERA FRUTO
Otros, en fin, son como la semilla que cayó en tierra fértil: oyen el mensaje, lo reciben y dan fruto al treinta, al sesenta o al ciento por uno. (Marcos 4:20)
Si el sol desapareciera o dejara de salir, la Tierra tardaría unos 8 minutos en notar la oscuridad. La fotosíntesis se detendría, la temperatura descendería drásticamente y el ciclo del agua colapsaría. Tras un mes, el planeta alcanzaría los -20ºC y en un año, caería a unos -73ºC, extinguiéndose casi toda forma de vida.
Jesus nos enseño que nuestro Padre siempre, siempre está bendiciendo, haciendo el bien a la humanidad. Tanto a aquellos que lo merecen como a los que no. El hace salir el sol -ya ves que lo que pasaría si no saliera- sobre toda la humanidad para bendecirla. Envía la lluvia del mismo modo y con el mismo propósito.
¿Qué tiene esto que ver con el versículo que encabeza esta entrada que corresponde a la parábola del sembrador? Me parece evidente. La tierra fértil siempre produce fruto. El fruto en sus dos vertientes, carácter que refleja a Jesús y la práctica apasionada del bien es una señal; tal vez la única señal, de que nuestro corazón ha recibido, entendido y puesto en práctica el mensaje del Evangelio.
Porque nunca nos parecemos más a nuestro Padre que cuando hacemos el bien indiscriminado como Él lo hace y como el sabio refrán de la lengua española nos invita a hacerlo: haz el bien y no mires a quien.
¿Cuánto reflejas el carácter de aquel que llamas Padre? ¿Cuán fértil es tu corazón para producir fruto?

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