JESÚS, REINO
Jesús se fue a Galilea predicando el mensaje de Dios: ¡El tiempo se cumplió! El Reino de Dios está aquí. Cambiad de vida y creed en el mensaje. (Marcos 1:15)
El Reino. Una realidad presente pero no consumada. El Reino de Dios está aquí afirma el Maestro y a la vez nos invita a que oremos para que su Reino venga.
Un Reino es un ámbito en el que el rey ejerce su autoridad. La oración de Jesús así nos lo enseñó porque unida a la petición de que el Reino venga está la demanda de que su voluntad sea hecha en la tierra del mismo modo que es realizada en los cielos. Por tanto el Reino avanza en la medida en que más y más dimensiones de la tierra se ven sometidas a la voluntad del Rey.
Esto tiene una aplicación fácil a nuestras vidas para que no se quede única y exclusivamente en un concepto bonito pero, lamentablemente, puramente teórico. Podemos afirmar que esa tensión del Reino, presente pero todavía no culminado la vemos en nuestra propia realidad vital. El Reino ha llegado a nuestras vidas pero debe culminarse, debemos avanzar hacia esa culminación.
¿Cómo lo hacemos? Pues cada vez que sometemos una de las áreas o ámbitos de nuestra vida a la voluntad soberana del Señor. Cuando su autoridad se extiende sobre nuestro matrimonio, nuestra paternidad, nuestra salud, nuestros recursos económicos, nuestra sexualidad, nuestro trabajo, nuestras relaciones... En definitva en la totalidad de nuestro proyecto vital.
Por eso Jesús nos invita en su mensaje inaugural a cambiar de vida (conversión en el lenguaje original) es decir volvernos de la rebelión a la aceptación de la autoridad de Dios.
¿En cuáles áreas de tu vida el Reino todavía no está presente?

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